Desde que nació mi hija siempre la han cuidado mis padres alguna tarde suelta y nunca había tenido ningún problema.
Pero un día fui a recogerla y la vi con un helado en la mano. Tenía poco más de un año.
Les pregunté que quién le había dado eso y mi padre me dijo tan tranquilo que «por probar no pasaba nada» y que además le había encantado.
Me enfadé bastante porque ya les había dicho varias veces que no le dieran comida sin preguntarnos antes, y mucho menos cosas con azúcar. Pues encima me dijeron que era una exagerada, que a nosotros nos habían criado igual y aquí estábamos.
Desde aquel día no he vuelto a dejar a mi hija sola con ellos. No por el helado en sí, sino porque me di cuenta de que si no respetaban algo tan simple, tampoco sabía qué otras cosas podían decidir por su cuenta.
Ellos dicen que los estoy castigando por una tontería y mi madre no para de repetirme que les estoy quitando tiempo con su nieta.
¿Vosotras habríais hecho lo mismo o estoy exagerando?
