He tenido una de las relaciones amorosas más bonitas que se pueden tener, nos hemos querido muchísimo, mucho tiempo, sin reservas y muy muy bonito. Nos conocimos en el primer año de universidad y estuvimos saliendo casi diez años. En esos años nos pasó de todo, bueno, a mí me pasó de todo. Tenía una relación complicada con mi familia, mi padre murió, mi abuela murió, cambié de carrera, cambié de trabajo y él estuvo apoyándome todo el tiempo. Fue mi pilar, mi sostén y lo mejor que me pudo haber pasado entonces y en la vida.
Nos independizamos muy jóvenes, con 21 años, él vino a Madrid a estudiar desde una provincia, así que tenía que alquilar sí o sí y yo tenía una mala situación en casa. Así que nos fuimos juntos. Yo trabajaba 8 horas y estudiaba y él estudiaba. Fuimos muy muy felices y formábamos una pareja increíble. Teníamos proyectos a futuro y una vida que nos gustaba y nos llenaba.
Sin embargo, ya he comentado que cambié de carrera y con ello hubo también muchos otros cambios en mi vida, de estado de ánimo, de búsqueda de otros horizontes y proyectos, etc. Él siempre estuvo conmigo y me apoyó en todas mis decisiones, siempre me animaba a seguir adelante con mi carrera académica y a perseguir mis sueños. Tanto me animó y tanto los perseguí que me fui de estancia a otro país a seguir con mis estudios. Él siempre quiso que aprovechara la oportunidad y que viviera la pasión que había encontrado en mi nueva carrera, sobre todo después de la situación que había vivido en mi entorno familiar en los años anteriores y en la que no voy a entrar. El caso es que tanto tanto los perseguí, que en mi estancia en el extranjero conocí a otro chico, me enamoré perdidamente y entendí que se podía querer hasta los tuétanos a dos personas a la vez. Hablé con él, fui sincera, él me entendió y dejamos la relación en pausa. Cuando volví a Madrid él me estaba esperando, retomamos la relación y seguía siendo tan increíble como antes, pero yo sentía que no estaba al 100% con él, porque no paraba de pensar en mi vida con el otro. Así que, con todo el dolor de mi corazón, llegué a la conclusión de que lo mejor era dejarlo y evitar hacerle daño con esta situación rara.
Lo dejamos, pero seguimos siendo amigos. Y no unos amigos cualquiera, los mejores amigos. Siempre ha estado ahí para mí, en todo. En lo bueno y en lo malo. Cuando me ha ido bien con el otro chico y cuando me ha ido mal. Era mi espacio seguro, cualquier cosa que me pasaba era el primero al que se lo contaba, antes que a mi madre. Y todo esto que os cuento que me pasaba a mí con él le pasaba a él conmigo, era una relación recíproca.
Yo me fui a vivir con el chico que conocí en el extranjero, que acabó por venirse a Madrid y nos compramos una casa. Y mientras, nosotros seguimos siendo mejores amigos, hablo de años. Es verdad que yo notaba que no era su tema favorito el de mi relación y cómo avanzaba, pero siempre supo lo que pasaba y se alegraba por mí. Yo igualmente cuando él me contaba cosas.
Y esto ha sido así hasta hace unos meses. Me quedé embarazada y cuando se lo conté, yo tan feliz, él se quedó en shock. Se alegró mucho, pero a la vez se vino abajo y se puso a llorar. Él siempre había pensado, me dijo, que los hijos los íbamos a tener juntos y confirmar que no iba a ser así le rompió el corazón. Aún así, durante el embarazo seguimos como siempre, con un poco menos de asiduidad en nuestras citas, pero con normalidad. Pero un mes antes de la fecha del parto me dijo que no podía soportar la situación, que podía con todo lo que me pasara en la vida con otro, menos con esto. El hecho de convertirme en madre con otra persona le había disparado todos los sentimientos que había estado reprimiendo durante nuestros años de amistad y habían explotado. Se derrumbó y me pidió distancia y cortar nuestra comunicación. Me pidió también que le avisara cuando naciera el bebé y si todo estaba bien, pero nada más.
Le avisé y hablamos por WhatsApp varias veces, para confirmar que estábamos bien y poco más. Y ya, ahí parece que se ha acabado nuestra relación. Ya van diez meses desde que nació mi bebé y seguimos igual. Yo estoy esperando que en algún momento volvamos a retomar la relación, aunque no sea como antes pero sí saber el uno del otro. Le echo muchísimo de menos y es una de las personas más importantes de mi vida, de las que más quiero y a las que más debo. No me gustaría que no volviera a estar en mi vida, entiendo que esté dolido y quiera poner límites y espacio, pero me duele esta situación.
