¡Buenas!
A ver, no sé cómo explicar esto sin que sea un texto muy largo.
Tengo 36 años y no he tenido novio nunca. He tenido varios rolletes a lo largo de los años, y alguna intentona de tener algo más. Pero sin llegar a nada.
Mi autoestima poco a poco se ha ido minando porque veía que nunca me pedían teléfono, que si lo hacían, no escribían, que si lo hacía yo, me daban largas. Y eso con los típicos chicos que conoces en un bar siendo muy joven y con los que te das cuatro besos. Y vale, no pasa nada. No es ningún drama. Ni les conocía antes, ni volvería a saber de ellos. Pero es que a mis amigas sí les llamaban.
Sobre los tíos con los que he tenido intento de algo más, el intento ha sido por mi parte. De ellos he recibido bombas de humo, un lo he pasado mal en mi última relación, no puede funcionar lo nuestro, etc etc etc.
La última intentona fue con un chico que vive a más de 4 horas en coche. Lo conocí en una boda de unos amigos en común. Me encantó nada más verlo y esa noche nos liamos. Yo pensaba despedirme sin más, pero él quiso tener mi teléfono. Pensé que no perdía nada. Conectamos muchísimo, como no había conectado con otro hombre antes. Sentía que podía ser yo misma y gustarle sin problemas. Hablabamos todos los días, con sus buenos días y buenas noches. Me llamaba a diario y nos tirabamos al teléfono una hora. Vino a verme a los 15 días. Los mensajes previos al reencuentro eran del tipo «tengo muchas ganas de verte» y «cada km merecerá la pena». Fue un finde estupendo. Reímos, hablamos mucho y el sexo fue fantástico. Cuando se fue me escribió para decirme lo mucho que había disfrutado y que le había encantado. Siguieron los mensajes, las llamadas diarias, incluso videollamadas estando él de viaje en el extranjero. Fue un auténtico bombardeo.

Yo me adapte a su ritmo porque a pesar de no estar acostumbrada, me agradaba recibir tanta atención. Hasta me había puesto un motel cariñoso. Vino a verme una segunda vez y tuve que contener las lágrimas cuando se marchó. Y después… Empezó a enfriarse. Todo sucedió muy rápido y cuando le comfronte por el hecho de estar distante y frío conmigo de repente. Me dijo que lo sentía, pero que no podía tener una relación conmigo, que ya había pasado por una relación a distancia y que se había prometido no volver a tener otra.
La historia continua pero puedo resumir en que estando enamorada como estaba, me supuso un jarro de agua fría y me hundi.
Ya no sólo era perderle, sino que sentí que había perdido la única oportunidad real que había tenido para vivir una relación. Que si la única vez que sentía esa conexión, esa complicidad y esa intimidad, no funcionaba… No lo haría nunca.
Desde entonces voy a la psicóloga. No sabía cuan dañada estaba, la autoestima tan baja que tenía y lo poco que me valoraba.
He intentado conocer otros hombres pero: si es en vivo y directo, en plan a través de actividades, pues cuesta mucho y no llamo la atención. Si es a través de apps, bueno, si habéis buceado por Tinder, cualquier cosa que os cuente, no os sorprenderá.
Mis amigas no me entienden, ellas llevan entre 15-20 años con sus parejas y no saben lo que es ser rechazada de forma sistemática o encontrarte con elementos que son cerdos con pantalones. Ni saben lo difícil que es, y menos aún entienden que quiera experimentar lo que es tener pareja.
Y luego veo lo difícil que lo pasan algunas chicas aquí, con hombres muy poco de fiar como parejas, que las tratan con desprecio o simplemente son malos (habiendo sufrido algunas experiencias similares de los intentos de relación)
Y me pregunto… ¿Tendre mi oportunidad?
Por claro, quiero mi cuento, como decía otra chica en su postura, pero no uno en el que me puteen (más de lo que ya lo hecho).
Perdón por el rollo. Y si has llegado hasta aquí me gustaría saber tu opinión y aconsejarme como recuperar la ilusión por conocer a alguien un día, sin tener miedo a que me hagan daño y sin miedo a que me hagan patadas de las que sabemos que hacen muchos tíos.