Escribo esto para desahogarme y porque realmente no hay absolutamente más nada que pueda hacer.
Desde muy niña comencé a salir con alguien. Una situationship como le dirían hoy en día. Muchas idas y vueltas a lo largo de los años. Nunca formalizamos porque ninguno tuvo la intención. Además nunca funcionaba pero siempre terminábamos juntos nuevamente.
Él siempre muy mujeriego. Yo terminé aceptando que sería así y no lo pensé mucho porque no tenía más intenciones que pasar bien.
Pero bueno, los años hicieron lo suyo y lo que antes era casi insignificante pasó a ser más significativo. Muchas promesas de “siempre”, “para siempre”, etc. Con los años (muchos años más tarde) empezaron los “te amo”, “mi vida”, etc. Fue él quien inició esa dinámica, yo le seguí el juego. Creo nos gustaba a ambos. Luego empezó a hablarse ligeramente de que éramos novios, siempre como un juego ya que (voy a ser totalmente honesta en este punto): 1) el siempre siguió siendo mujeriego, le gusta tener su vida, soltero a los 42, etc, 2) yo nunca creí que estuviese hablando en serio ya que es muy aferrado con la vida que lleva, 3) ambos sabemos que yo no podría ya que por ejemplo ha sido infiel a todas las novias que tuvo.
A pesar de lo anterior, volvíamos a estar juntos. Volvían los te amo, con la diferencia de que luego de una pelea grande, no pude volver a estar con él. Era todo por mensajes, intento convencerme de mil maneras pero la realidad es que llegó un punto que todo lo bueno venía con un montón de daño y cuando pensaba en decirle que “si” me frenaba porque me acordaba de todo lo malo.
Bueno luego de todo esto, un día soñé que él era gay. Comienzo a investigar con amigas, hicimos un Instagram falso y para hacerla corta resulta que le gustan los hombres. Y desde hace años. De todo tipo y color. Niños jóvenes muchísimos, pero también viejos. Hombres trans. Lindos y feos (y espero que me perdonen por decirlo así pero algunos eran realmente desagradables). Fue un horror al punto de que en este momento llegué a pensar que con tal de “meterla” en algo es capaz de cualquier cosa (vive parte de la semana en el campo, imaginen el resto).
Me siento mal, engañada, asqueada. No sé qué hacer, no siento que haya un vacío en el lugar que él ocupó. No siento que me haya mentido en las cosas que me decía pero a la vez fue todo una gran mentira. Como que cambiaron el guión de una película que vi 100 veces y ahora no solo no me gusta, sino que me da asco. Cada momento compartido no se que significado darle, cada pelea siento que fue en vano, cada promesa aún más vacía. Cuando te separas lo más difícil es dejar de lado el futuro compartido que habías imaginado, el duelo por lo que no será. Pero en este caso el duelo es por un pasado que me sabía de memoria y al final tampoco fue.
Me siento pésimo y al haberle dedicado tantos años, peor aún me siento al seguir perdiendo el tiempo sintiéndome así por él.