Todo comenzó por un chico de Twitter. Ambos no seguimos porque compartimos un hobby en común, pero aparte de eso nunca habíamos hablado antes.
Un día le contesté a un tuit sin importancia, y a partir de eso me empezó hablar por privado: decía que me había leído muchas veces, pero que no me había hablado porque le daba vergüenza, que tenía muchísimas ganas de conocerme…
Yo me sentía halagada porque le había leído varias veces y me parecía un chico súper simpático y mono, así que nos dimos los números para hablar por Telegram (nunca doy WhatsApp, prefiero Telegram porque el número se puede ocultar y así me siento más segura).
El chico me cayó súper bien, parecía que yo también le caí bien y a los pocos días, no exagero, empezó a decir que le gustaba y que como le gustaba tanto, que seguía teniendo muchísimo interés en conocerme y saber cosas sobre mí.
A mí nunca, o al menos pienso, que no me llegó a gustar mucho. Sí es verdad que me llamó la atención, porque me parecía mono y me atraía físicamente y desde luego quería ser su amiga, pero más allá de eso no tenía un sentimiento de amor.
Aparte yo no tenía muchas esperanzas en que pudiéramos tener algo serio, porque el chico es bisexual y poli amoroso. No tengo problemas con que sea bisexual, pero el tema del poli amor…no me considero una persona capaz de tener algo así.
Para comprenderle mejor, incluso me compré un libro sobre el poli amor, porque es un tema que siempre me ha llamado la atención, aunque no me vea capaz de sobrellevarlo. Y ahora tenía una excusa.
Pensándolo bien, puede que sí me llegara a gustar un poco, pero las cosas aquí se complican.

No paraba de decir que tenía muchísimas ganas de conocerme, pero cada vez que yo intentaba hablar con él por Telegram durante un tiempo o le decía que habláramos por Discord, siempre pasaba algo.
Para ello tengo que poneros en contexto: resulta que debido a la pandemia, él estaba viviendo con su ex. La ex al parecer, tenía un complejo de dependencia emocional y depresión muy grande. Se ponía celosa con cualquier amiga suya y lo llegaba a controlar al nivel, de que si lo oía hablando por teléfono y riéndose, se ponía mal y ya estaba tocando a la puerta de su habitación. No paraban de discutir. Él me decía que su ex pronto iba a volver a su casa, pero pasaban las semanas y la ex nunca se iba. Cuando no era la ex, era que estaba cansado del trabajo.
Cuando finalmente la ex se fue a su casa, me dijo que sentía su hogar vacío. Se sentía mal por el espacio que había dejado su ex en la casa y que necesitaba hacer una reforma, ya que le ayudaría a superar la situación, como si fuera una especie de terapia. Yo respetaba eso y siempre le decía: “No te preocupes. Cuando tú puedas”. Él aún con todo, me hablaba muy de vez en cuando. Quizás para decir buenos días o buenas noches, pero pronto dejó de hacerlo. Y ya no solo eso ,muchas veces, me dejaba en leído y me tardaba dos días en contestar o así.
En principio , no me molesta que tarden en contestarme algún mensaje, pero lo que no entendí, es que siguiera insistiendo en que quería conocerme, pero luego lo único que hiciera fuera poner trabas.
Hasta que llegó el momento en que me cansé. Decidí no hablarle y que cuando él tuviera tiempo para mí , pues que me hablara. Porque sé de buena tinta que aunque a mí no me hablaba, luego estaba jugando online con otros amigos. Y me preguntaba: si tiene tiempo para ellos, ¿por qué no lo tiene para mí?
Hace dos días me habló y me dijo que se había cogido una baja en el trabajo por depresión. No le contesté a sus mensajes y le dejé en leído. La única vez que no le he contestado y le he dejado en leído, comparado con él, que me lo había hecho muchas más veces.
Y ayer me habla y me dice que le he hecho ghosting, que prefiere que seamos amigos y se despide con un “Chao”.
Yo me quedé flipando: él prácticamente pasa de mí, pero ahora soy yo la que se lo hago una vez y ya no quiere saber más sobre mí. Obviamente me enfadé un poco y le contesté explicándole las razones por las que no le había hablado ,aunque no tendría porque haberle dado ninguna explicación, la verdad.
Le dije que después de tantas negativas por su parte, yo había decidido dar un paso atrás y que me daba pena que pensara así, pero que lo respetaba y que cuando él tuviera tiempo, que yo estoy aquí esperando para ser su amiga.
Me contestó un “Lo tendré en cuenta, gracias”, que básicamente lo traduzco como un “No pienso volver a hablarte en la vida”.
El chaval no es mala gente, simplemente pienso que hemos coincidido en una etapa muy dura de su vida, porque aunque parezca que todas las excusas que me daba eran mentira, sé de buena tinta que son verdad.
Una amiga me ha aconsejado que deje pasar el tiempo y que cuando las cosas parezcan mejor, le diga de hablar por teléfono, ya que por Telegram las cosas se pueden malinterpretar. Pero francamente, me da mucha pereza tener que ir detrás de él ,otra vez.
¿Qué opináis vosotras? ¿De verdad he sido yo la mala de la película?