Hola, he escrito por aquí alguna otra vez y siempre me dais buenos puntos de vista, así que otra vez, vuelvo con mis problemas. Os aviso y os pido disculpas de antemano, de que viene un texto muy largo.
Tengo casi 30 años, llevo viviendo en una casa de la periferia de Madrid que es de mis suegros y que nos lo dejan sin pagar más que suministros hasta que mi marido y yo ahorremos si eso es posible en algún momento para la hipoteca. Sino, no teníamos dinero ni para comprar ni para alquilar, y eso que llevábamos más de 3 años ahorrando para irnos a vivir juntos, pero que no había manera. Llevo viviendo allí desde septiembre del año pasado. La convivencia va bien. No convivíamos antes de la boda. En el tema laboral tengo un trabajo que no es indefinido, pero casi, con muy buenas condiciones en el que llevo desde febrero del año pasado también. Sé que soy muy afortunada y que mucha gente de mi edad mataría por tener estas condiciones hasta que pueda asentarse más definitivamente, pero no estoy feliz con mi vida por más que la gente aparentemente me vea feliz.
En el tema personal si bien mi marido y yo nos queremos mucho, pero yo nunca quise meterme en la casa de mis suegros. Al final cedí porque sino veía que la relación no avanzaba, pero la sentí como una imposición. Mi marido intenta poner la casa con algún cambio pequeño y no tan pequeño un poco más a nuestro gusto, pero al final yo siento, y tengo motivos para ello, que si fuese por él se quedaría indefinidamente allí; y desde luego, mis suegros quieren que en algún momento compremos esa casa y no ninguna otra. Yo tengo claro que allí me quedo porque no tengo más remedio y que en cuanto pueda me voy. Si eso significa perder la relación, pues lo lamentaré mucho, pero hace años se me prometió entre otras cosas que allí no entraríamos ni de manera temporal y al final tras 3 casi 4 años lo que veo es que cada año me cambian la película, y ya me voy cansando.
Intento estar allí a gusto, pero no lo logro. Me tengo que obligar a hacer cosas que me gusten casi desde que me mudé allí. Siempre quiero hacer cosas y termino dos horas tirada en la cama o en el sofá mirando al techo, porque tampoco tengo casi interés en ver series, leer o cosas así, aunque como digo me obligo y aunque sean 10 minutos al día, lo hago. Antes de independizarme era muchísimo más activa, ahora hago mis partes de las tareas de casa, y ya; y lo que me proponga mi marido, porque si por mi fuese, hacía las maletas y me volvía con mis padres. Lo he comentado con ellos, les he dicho que era mucho más feliz viviendo con ellos que ahora, pero dicen que me ven bien y que por favor no diga esas cosas.
En el tema trabajo también va la cosa mal. Apenas tengo trabajo y el poco que tengo es muy mecánico y no me estimula nada. Sobre los compañeros mejor no comento. Sólo me quedo por las condiciones, que son muy buenas, y todo el mundo me dice que me quede al menos hasta ser indefinida y ya cuando lo sea, que me pida una excedencia; pero no sé cuándo será eso. De hecho, os escribo desde una salita vacía en la que llevo desde las 8 de la mañana porque no tenía hoy cuerpo para ver a gente. Ni nadie ha notado mi ausencia ni tengo trabajo que hacer, y así día tras día. El año pasado aguantaba porque estudiaba un máster a distancia, pero ahora ni leer soy capaz. Supongo que esto es lo que pasa cuando haces un cambio laboral sin estar muy convencida. He pedido cita en la Seguridad Social porque dinero para pagarme un psicólogo no tengo, pero la cita más cercana que me dan es en diciembre.
Tengo claro que dos focos de malestar hay en mi vida, pero es que con lo testaruda y disciplinada que yo siempre he sido, ahora mismo me cuesta incluso moverme para lo más mínimo, y no comprendo por qué la gente invalida lo que siento. Al final me veo viviendo una vida en la que no soy feliz con la vana esperanza de que en algún tiempo indeterminado del futuro la cosa va a mejorar, pero sin ninguna garantía, y en la que supuestamente debería de dar gracias a diario por lo que tengo, que sé que no es poco, pero no sé si es para mí. Es que veo que funciono para todo, hago mis tareas domésticas, hago lo poco que tengo del trabajo, socializo con mis amigos y familia, tengo sexo con mi marido casi a diario, porque bueno, yo nunca he sido muy sexual, pero no me desagrada y es lo que toca; pero no me veo a medio plazo viviendo así, me parece que soy muy joven para ir así de amargada.
