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El chantaje de los Reyes Magos
Ya estamos en diciembre y empiezan las amenazas que todas conocemos: «Como te portes mal, los Reyes no te traerán nada».
En mi casa era el clásico. El mes de diciembre venía acompañado de una presión casi militar para ser el mejor niño del mundo. Los Reyes eran como esos evaluadores invisibles que te veían desde algún lugar y tomaban nota de si cumplías o no con las expectativas. Y, claro, ¿quién quería quedarse sin regalos? Spoiler: nadie. Así que hacías el intento aunque fuera superficialmente.
Ahora hay gente que defiende que no hay que usar estas amenazas, que lo importante es educar en positivo y todo eso. Y luego estamos las que, agotadas y sin otra salida, pensamos: «Mira, si al menos con esto consigo que recoja los juguetes, me vale». Es una mezcla de desesperación y tradición, porque es una frase que hemos escuchado toda la vida y parece que casi sale sola. Pero si me paro a pensar, la verdad es que los niños de ahora tienen muy claro que al final regalos habrá, sí o sí. Y que el chantaje emocional de Papá Noel o los Reyes ya no cuela como antes.
Yo reconozco que se me sigue escapando, ¿soy la única?
