Hay un conserje nuevo en el edificio de la oficina. El señor se pasea por las instalaciones con música en el móvil: AC/DC. Es súper apañado, saluda y te pregunta por la familia cada vez que te cruzas con él. No sé si porque es amable o porque así evita limpiar los cristales, que nunca se sabe.
La cuestión es que tiene unos horarios muy raros. A veces hace noches, por lo que cuando yo llego a las 07:00 de la mañana, él ya lleva medio día en funcionamiento… o eso quiero pensar.
Hasta aquí todo perfecto. La duda existencial me surge cuando entro en el edificio y él está dormido en la recepción. Si el mostrador fuese más bajito, podría ver desde la puerta si está profundamente dormido o simplemente pensando en la vida con los ojos cerrados, pero la altura que tiene impide saber si está reflexionando o echándose una cabezada de campeonato patrocinada por AC/DC.
El dilema es claro: no sé si saludarlo y, posiblemente, despertarlo, o pasar calladita para que sea otro el que le joda el letargo. Entiendo que puede parecer una tontería, pero esa situación me genera una inquietud innecesaria desde primera hora de la mañana. Porque una ya viene justa de café como para añadir dilemas morales laborales.
¿Qué es lo normal? ¿Saludar educadamente y cargar con la culpa todo el día o pasar con sigilo nivel ninja y dormir tranquila?
Al final opto por no saludar. No por falta de educación, sino por puro instinto de supervivencia en la oficina. Porque una cosa es madrugar y otra muy distinta es convertirte en la persona que despertó al conserje con AC/DC de fondo. Eso es buscarse enemigos antes de las ocho de la mañana no???
