Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
«Llevártelos a tu casa»
Muy buenas a todas las foreras.Estoy en el paro, y eso significa que tengo demasiado tiempo libre como para divagar, leer noticias y asquearme de la sociedad.
Vivo en una región del norte donde están con polémicas por la apertura de unos centros para Menas.
Los vecinos de esas localidades han salido a la calle a decir que no los quieren en sus pueblos… porque ya dan por hecho que son delincuentes.
Vale que se ha descubierto algún caso donde no eran menores, pero sí adultos jóvenes con diecinueve, veinte años o más, qué mas da si aunque sean mayores también se les hacina en centros.
Se les ve por ciertas zonas pasenado o reunidos entre ellos, haciendo piña, normal, se tienen que enfrentar a miradas de odio y desconfianza de la gente tan ignorante que ve en ellos un peligro.
También se da por sentado que ninguno trabaja… porque NADIE SE FIJA.
Yo he visto furgonetas de ciertas empresas que los recogen tal que a las siete de la mañana, los llevan a trabajar y después les devuelven al centro.
Furgonetas de empresas cuyos trabajos no quiere nadie porque son unas condiciones inhumanas, eso también lo sé.
Quiero pensar que a todos esos chicos les habrán ayudado a arreglar sus papeles ¿verdad?
En los mundos de yupi quizá si, pero no.
Porque también veo furgonetas de las cuales se bajan uno o dos inmigrantes según abren los comercios, para pedir en la puerta.
Sí, son mafias.
No voy a decir todos, pero a muchos empresarios españoles les viene de lujo la inmigración… les van a buscar, les ofrecen techo, comida y sueldo irrisorio para que acaben metidos en pisos o casas «patera» donde en la misma habitación duermen cuatro personas o más.
Aceptan porque no tienen otra, o porque no están legales y el «jefe» les promete que se lo va a arreglar…
Bien, pues cada vez que pongo algo a favor de los inmigrantes, la respuesta repetida una y otra vez es un «pues llévatelos a tu casa».
Y siempre respondo lo mismo: si yo tuviera una casa enorme y dinero para ayudar, lo haría.
A inmigrantes y a cualquiera en situación de vulnerabilidad…
Me crié en una buena familia donde nunca faltó de nada, en una buena casa con jardín en un pueblo pequeño…
Toda la vida envidiaron a mi familia y nos han hecho daño por esa envidia, daño moral evidentemente, pero ojo…
Nuestro lema familiar era la humildad.
Humildad de no ir por la calle presumiendo de dinero sino de trabajar duro, de no meternos con nadie y ayudar al prójimo.
Crecí aprendiendo aquellos valores, y no puedo ver que alguien cercano lo pasa mal, porque hago lo que sea con tal de ayudar.
«Llévatelos a tu casa» pues ya lo he hecho. Ya recogí a una pareja de amigos en casa porque estaban pasando un mal momento y no les pedí ni un euro.
Me asquea ésta sociedad que parece no querer ver el privilegio que es dormir en una cama cada noche calentita (yo lo pienso cada noche, y doy gracias) o comer tres veces al día.
No puedo entender ese odio…ese sadismo contra las personas vulnerables.
No sé vosotras qué pensáis, pero espero no seguir teniendo asco a la sociedad por vuestros comentarios.
