Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Me apetece contaros el vacile que me han metido, para que se publique de manera anónima:
Por trabajo conocí al que consideré el hombre 10.
Veíamos la vida de manera similar, era atento, cariñoso y perspicaz.
Desde el minuto cero, me dijo que estaba casado, pero que tenía que reordenar su vida. 25 años de relación, familia, amigos, hipoteca y hasta dos perras.
25 años de relación sobre el papel, pero más de seis años sin relaciones sexuales. La búsqueda fallida de tener un hijo les desgastó y alejó.
Ahora ella se refugia en su familia y en la alfarería, mientras que él había encontrado alivio en la música. Tocar le divertía.
…De año y medio para acá, ya ni la música le entretenía. Empezó a dormir mal y a tomar pastillas.
A él le atormenta que le dijo que estaría con ella para siempre, y que no quiere fallar a su palabra.
Apenas hablan entre ellos, apenas tienen relación.
A mediados de enero me pidió espacio para solucionar su triste situación, y no he vuelto a saber de él.
¿Pesan más las apariencias?
¿Interesa que ella tiene un buen trabajo?
¿Será capaz de volver?
