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Este verano me fui a vivir con mi novio a un apartamento de alquiler. Mi madre, que estaba deseando que me fuese de casa de una vez, aprovechó para desmantelar toda mi habitación y convertirla en un vestidor. Puso en cajas mis libros, ropa y demás cosas y me las trajo a mi nueva casa para que me lo guardase todo allí. En una de esas cajas estaban mis peluches de la infancia. Son objetos a los que les tengo un especial cariño porque formaron parte de una etapa importante de mi vida.
Mi novio tiene un bulldog francés al que detesto, pero tolero, porque era suyo antes de que nos conociésemos. Pero el perro está ultra maleducado, se pasa el día ladrando si no estamos, subiéndose al sofá y a la cama y llorando, continuamente, cada vez que nos sentamos a comer para que le demos.
Pues bien, un finde que me fui con mis amigas, el puñetero perro aprovechó para subirse a la cama de la habitación de invitados, donde estaban todas mis cosas, escarbar, sacar mis peluches y destriparlos sin ningún reparo. Mi novio, cuando lo vio, debió de hacerle gracia porque, al volver del finde, los peluches estaban tirados por la casa y, algunos, en la cama del perro.
Me cabreé lo que no está escrito. Mi novio que es incapaz de educar a su p*to perro y, encima, saca las cosas de mis cajas y a él se la suda. Ni siquiera pensó que eso podría ser importante para mí. Le dio absolutamente igual.
Estoy súper enfadada y dolida. No he podido salvar ningún peluche, ni siquiera remendado alguno se salva. Sé que igual me decís que soy muy infantil y que tengo que superar esa etapa. Pero era una parte importante de mí y quería dejarles los peluches a mis hijos en un futuro. ¿Creéis que estoy siendo exagerada?
