No tiene nada que ver con ser egoísta o no.
El suicidio no es para castigar a nadie, no es para los demás.
Quien ve esa posibilidad halla en ella paz, cuando vivir te abruma porque es demasiado, porque no te gusta, porque cada día es una tortura, se ve con otros ojos el terminar con todo. No tiene que ver con luchar.
A veces las medicinas, los psicólogos, las personas, no son suficientes para acabar con la presión y las vivencias pasadas.
He contemplado muchísimo tiempo la opción. En mi caso no existía nadie que lo impidiera, sólo yo. Por muchos años estuve en una situación sin salida, donde los abusos sexuales diarios no me dejaban vivir. Donde las personas que te deben proteger son las que permiten que aquello pase. Donde tras pedir ayuda, nada cambió porque están del lado de tu abusador. Esas cosas la medicina y la terapia no te las curan, y la opción que queda es vivir empastillada para no sentir nada, y eso no es vida.
No se trata de vagancia (siento lástima por las personas que rodean a la que piense así), no se trata de miedo, no se trata de que tus actos influyan o no en los demás, se trata de que tú eres la única persona que puede lidiar con tu vida y en muchas ocasiones está vacía o es tan duro avanzar que no merece la pena el sufrimiento que tienes que pasar porque no te compensa.
Es cansancio, de que día tras día no logras avances aunque te dejes la piel.
Es ver con realismo la situación que te rodea, aceptar que te sobrepasa a ti y a los implicados.
Es tener consciencia de que hay dos opciones y una de ella no la estás tomando por el qué dirán, qué dirán de ti que te has matado mientras en vida no le importaba a nadie una mierda si estabas mal o sufrias, pero cuando pones remedio eres un monstruo.
Es vivir en anhedonia.