Hola a todas! Este verano estaba dando mucho de si en cuanto a citas se refiere. Y digo “estaba” porque he acabado tan harta después de tres tíos rarísimos que he decidido alejarme de tinder una temporada.
Tendría para escribir un libro con las anécdotas pero os cuento la más rara y asquerosa de todas.
Había quedado con “Manolo”, por ponerle un nombre, un par de veces. Un día comimos juntos y nos reímos bastante, así que le invité a casa a ver una peli. Cenamos y charlamos (esto daría para otro post) y nos fuimos al salón a ver Netflix. Al sentarnos en el sofá se empieza a quitar las zapatillas y me suelta “igual me huelen un poco los pies, PUES TE AGUANTAS”, el pues te aguantas me mató completamente, dos citas y me tengo que tragar tus olores asqueroso?? Y en la tercera que vas a hacer, tirarte pedos y qué me los coma?
Ay amigas… un poco no era la palabra, un olor a muerto… tuve que empezar a respirar por la boca y bloquear mi sentido del olfato para no echar ahí la más grande. Me pasé todo el capítulo malísima y revuelta además de tener que soportar otro comentario súper desagradable: “te traes a muchos a ver series a tu sofá?” Perdona?????

En cuanto acabó el capítulo le despaché diciendo que estaba muerta de sueño y cuando salió por la puerta tuve que abrir las ventanas de par en par para que el salón dejara de ser una morgue.
En fin, me costó varios días conseguir que Manolo me dejara en paz porque no tuve el valor de decirle que después de su aroma esto no podría funcionar.
Suerte a las que seguís por este mundo porque la necesitaréis…
Un abrazo de esta tía con el estómago aún revuelto.