Me he sentido muy identificada. No he podido responder antes porque iba en el autobús y es muy incómodo escribir con el móvil. Ahora veo que el post ya no está.
Simplemente quiero decir que hay muchas mujeres en tu situación. Entre ellas está una de mis mejores amigas, casada con un venezolano. Desde hace muchísimo tiempo envían dinero a su familia: 450 euros al mes. Por supuesto que hay que ayudar a la familia, que quede claro, pero, en mi opinión, EN ESTE CASO ya se ha establecido una dinámica peligrosa en la que la familia cuenta con ese dinero y no se esfuerza por encontrar trabajo o estudiar. El marido tb se hace cargo de gastos imprevistos porque siempre le dicen que casi no pueden ahorrar.
La familia del marido de mi amiga está formada por cuatro personas: la madre, de 64 años, lo cual sería lógico porque es una persona mayor; pero también viven con ella sus dos hijos adultos, ambos mayores de 30 años, y la hija pequeña de uno de ellos, de 7 años. Nadie trabaja en esa casa. Con 450 euros, una familia en una ciudad pequeña de Venezuela puede cubrir completamente sus gastos, sin grandes lujos, eso sí.
Alguna vez el marido de mi amiga intentó hablar con su madre y enviar menos dinero para que sus hermanos se pusieran las pilas, pero ella le hace chantaje emocional, diciéndole que a él no le cuesta tanto y que en Venezuela las cosas están muy mal que piense en sus hermanos. Esta familia piensa que todo el mundo en Europa es rico y que el dinero crece en los árboles o que no cuesta esfuerzo
Pero imaginad cómo se siente mi amiga. El marido lo paga de su bolsillo, sí, pero ese dinero que envía a su familia deja de destinarse al sustento de su propio hogar, por lo que ella tiene que aportar más para la hipoteca, los gastos, la comida, el coche, sale perdiendo porque a el no le homologan su titulo universitario y tiene un sueldo casi mileurista.
Él reconoce que debería cerrar ese grifo, pero dice que tampoco puede dejar que su familia pase necesidades. Y repito: especialmente los hijos adultos se han acostumbrado a ese dinero que entra de forma regular. Llevan años sin trabajar. Para colmo, mi amiga sospecha que los hermanos de su marido sí trabajan de vez en cuando, pero, claro, es mucho más fácil dejar que te envíen 450 euros al mes e incluso poder ahorrar.
Y para las personas que se van a poner como fieras con comentarios del tipo «es su dinero, que haga lo que quiera» o «hay que ayudar a la familia», les pediría que se pusieran en el lugar de mi amiga. Aunque el dinero salga del bolsillo de su marido, al final las consecuencias también recaen sobre ella, porque tiene que aportar más dinero para equilibrar la economía familiar. Además, cada vez que ella saca el tema, él se enfada.