El Vecino: capítulo 9

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  • Moetsi
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    Moetsi on #144021

    Me desperté desconcertada sin saber si había dormido una hora o siete, me costó mucho conciliar el sueño y apenas había podido descansar.
    Miré el reloj y eran las 12 de la mañana, había dormido 4 horas escasas pero ya no era capaz de coger el sueño otra vez así que me levanté y me asomé a la escalera, solo escuché a su madre que debía estar en la cocina, el resto de la casa estaba en silencio así que di la vuelta y entré en su habitación.
    Debió escuchar el sonido del cerrojo y se despertó.
    Me quedé en la puerta, dejándola entreabierta por si escuchaba subir a alguien.

    -Qué atrevida, colándote en mi habitación a plena luz del día.
    -¡Shhh! Tu madre está abajo y el resto aún están dormidas.
    -¿Y qué haces tú levantada? Es pronto.
    -Me he desvelado, ya no podía dormir y he venido porque quería disculparme contigo.
    -¿Conmigo porqué?
    -Porque esta mañana cuando llegamos cerré la puerta y te dejé con la palabra en la boca, pero es que estaba cansada de verdad. Y después pensé que igual había sido un poco maleducada.
    -No pasa nada, lo entendí perfectamente, no te preocupes. ¿Has podido descansar?
    -No mucho, la verdad. Espero que hoy el día sea más tranquilo.
    -Sí, supongo que iremos a comer a la peña y así nos despedimos de todo el mundo y ya por la tarde volvemos a casa. Pero tenemos que ir a un sitio antes ¿recuerdas que te dije que quería enseñarte algo? No hagas planes después de comer.
    -Vale. Voy a bajar a la cocina, tengo hambre así que desayuno y me quedo con tu madre por si necesita que la ayude con algo.
    -O podrías quedarte aquí conmigo…
    -Podría ¡pero no! Tú quédate en la cama, intenta dormir otro rato.
    -Al menos podrías darme un beso de buenos días antes de marcharte, qué menos después de cerrarme ayer la puerta y venir a despertarme ahora…
    -¡Qué poca vergüenza tienes!

    Me acerqué al borde de la cama y le besé rápidamente.
    Hizo intención de sujetarme pero conseguí escapar antes de que lo hiciera y salí corriendo, aguantándome la risa.

    -¡Buenos días! – cerré la puerta con cuidado y bajé a desayunar.

    Me quedé un buen rato en la cocina hablando con su madre mientras la ayudé con un guiso y una tarta de manzana que estaba preparando. A mí me encantaba cocinar y en casa no lo hacía mucho, unas veces por falta de tiempo y otras por pereza, pero no se me daba mal.
    Su madre era mayor que la mía, pero a pesar de su edad era una mujer muy moderna, divertida y cariñosa, tenía confianza con ella y siempre me trataba con mucha cercanía.

    -¿Te lo estás pasando bien? La pequeña no para de hablar de ti, y el chico igual ¡me traen loca entre los dos! Cuando su padre murió ella era muy pequeña y él la cuidó mucho, bueno a todas, pero con ella siempre ha tenido más debilidad.
    -Si, se les nota, bueno yo creo que todos se llevan bien.
    Me da un poco de envidia porque yo con mi hermano no tengo esa unión. Nos llevamos 10 años y él con 20 se fue de casa, realmente no hemos crecido juntos. Y ahora ya más mayores tampoco nos vemos demasiado, porque él solo viene a casa en fechas señaladas, navidades, Semana Santa y en verano que está en casa unos días pero bueno, también es lógico porque ya tiene su vida y su trabajo en otra ciudad.
    -Bueno hija tu por eso no te preocupes, si necesitas yo te presto a alguno de mis hijos que tengo muchos, ahora que ya sabes que con la pequeña va el muchacho también, esos son un pack, se están todo el día picando uno al otro pero luego no pueden pasar ni 5 minutos separados.
    -Ya me he dado cuenta, ya…
    -Las otras son más independientes, la mayor ya pasa más tiempo en casa del novio que con nosotros y las otras cada una hace su vida también y son más despegadas, pero estos dos no sé qué se traen entre manos.
    La muchacha anda mal con el novio y me parece a mí que se acabó porque él siempre estaba por aquí en fiestas y este año ni le he visto y el chico tuvo una novia de aquí del pueblo, que seguro que la habrás visto, pero esos al final nada de nada tampoco. No me gustaba a mi esa chica, mi hijo es muy bueno y muy tranquilo y a ella se la ve que es de otra manera.
    Mira, hablando del rey de Roma ¡por la puerta asoma!

    Yo estaba sentada en un taburete, cortando unas rodajas de manzana para decorar la tarta y se colocó a mi lado apoyando su mano en mi hombro.

    -¿Estabais hablando de mi? Mamá no me dejes en vergüenza que te conozco.
    -Le estaba diciendo que a tu hermana y a ti a este paso no os voy a echar de casa nunca.
    -¿Qué pasa, que ya tienes ganas de quedarte sola?
    -No hijo, si ya sabes que yo por mi os tendría a todos en casa siempre, pero a tu edad ya estaba casada y con varios hijos y digo yo que ya va siendo hora de que te busques una novia.
    -En ello estoy mamá, pero es que las mujeres sois muy complicadas, un día nos venís a buscar y al siguiente nos dais con la puerta en las narices – me miró sonriendo con picardía y guiñándome un ojo.

    Me mordí el labio intentando contenerme para no contestarle delante de su madre, me hacía mucha gracia pero también me estaba dando mucha vergüenza, su madre no tenía ni idea, pero nosotros sabíamos muy de qué iba todo aquello, y ésta se la tenía que devolver.

    -Y tú hija ¿no tienes novio? O un amigo, que las chicas ahora sois muy modernas y eso de los novios ya no se lleva.
    -¿Yo? Novio no, se puede decir que tengo un amigo, pero yo creo que los complicados son ellos, que lo quieren tener todo muy rápido pero cuando somos nosotras las que les metemos un poco de prisa por algo, nos dicen que les gusta ir más despacio.

    Su madre estaba de espaldas y él me miró desafiante y me susurró:

    -Te vas a arrepentir de lo que has dicho.

    Me dio la risa tonta, sabía que le había provocado con aquel comentario y que lo iba a pagar caro, afortunadamente, ese precio era algo que estaba dispuesta a pagar con gusto.

    -Vaya dos, así no me extraña que estéis solos.

    No pudimos evitar reírnos con el comentario de su madre.
    Terminé de decorar la tarta y la metí al horno, mientras él se comía los trocitos de manzana que habían sobrado.
    Sus hermanas empezaron a llega, poco a poco se iban levantando todas menos la pequeña, y su madre me pidió que la despertase.

    -Vete a buscar a esa remolona que se le han pegado las sábanas y si no la llamamos, hoy no se levanta hasta las tantas.

    Fui hasta su habitación y la desperté:

    -¡Buenos días dormilona! Me mandan a buscarte, estamos todos en pie menos tú.
    -¡Lo siento! Te he dejado sola ante el peligro con toda la familia pero estaba tan a gusto…
    -Tranquila, tus hermanas acaban de despertarse, y además he estado entretenida, me desperté hace un par de horas y me bajé con tu madre, hemos estado haciendo una tarta.
    -¿Y mi hermano?
    -En la cocina, se levantó hace un rato también.
    Por cierto, anoche pasó algo que quiero contarte…
    -¡Ay pillina! Pero si ya me lo imagino, vamos, que lo supe cuando os pregunté y no os poníais de acuerdo en decirme donde habíais estado. Eso si, por favor no entres en detalles, que me parece todo muy bien ¡pero es mi hermano!

    Se tapó la cabeza con la manta mientras no paraba de reir.

    -!¿Pero tú en qué estás pensando?! No tengas la mente tan sucia, que no es nada de eso. Es sobre la estirada.
    -Ay no, con esa sí que no puedo. Ya la vi, haciéndose la simpática contigo.
    -Pues por ahí va la cosa, que se hizo la simpática pero de simpática no tiene nada. Tuvimos una conversación en el baño, bueno, la tuvo ella, y no fue nada agradable. No le he dicho nada a tu hermano así que por favor, ni una palabra de esto.
    -¿Pero qué te dijo?
    -Ya te lo contaré, hay cosas que tienes que saber antes porque si no, no vas a entender nada, pero te lo quiero contar con calma, mañana por la tarde te bajas a mi casa y hablamos ¿vale?
    -Vale, pero si te ha dicho algo malo, dímelo ya, porque seguramente la vamos a ver ahora cuando subamos a la peña y soy capaz de montarle un espectáculo allí mismo.
    -No, por favor no hagas ni digas nada. Prométemelo.
    -Está bien, pero porque no sé de qué va todo esto. Ahora, que no me faltan ganas ya de decirle cuatro cosas a esa petarda ¡no me puede caer peor!
    -Venga, prepárate que yo voy a darme una ducha rápida y nos vamos.

    Subí a la habitación y él subió detrás de mí:

    -Da las gracias porque esta casa está llena de gente, que si no, te ibas a enterar de lo rápido que soy cuando quiero.
    -Eso te ha dolido ¿eh?
    -Esta me la guardo para otra ocasión, pero te prometo que la próxima vez que te pille sola vas a pagar por lo que has dicho.
    -Lo sé, y lo estoy deseando.

    No podía olvidar sin más lo mal que me había sentido la noche antes, pero tampoco podía hacerle a él responsable.
    Después de todo le quería, y por mucho que me costase no quería renunciar a él.

    Un ratito después nos fuimos todos juntos a la peña, habían preparado una paella y era costumbre que todos comieran juntos el domingo.
    Nos sentamos junto a toda su familia, la estirada estaba en otra de las mesas, y en varias ocasiones pude verla mirando hacia nosotros.
    A mitad de la comida, se levantó y se acercó a saludar, primero a su madre y después habló con algunas de sus hermanas.
    Cuando llegó a nuestro sitio, se colocó detrás de él, apoyándose en sus hombros, intercambiaron un par de frases y al irse se dirigió a mí:

    -Me gustó mucho poder hablar contigo ayer, espero que hayas disfrutado al máximo de este fin de semana. ¡Ya nos veremos!
    -Seguro que si- le contesté con una sonrisa tan falsa como la suya.

    Él me miró sonriente, sin tener ni idea de lo que aquellas palabras realmente significaban.
    Después de comer entre todos ayudamos a recoger y limpiar las mesas, algunos se marcharon y otros se quedaron allí tomando un café.
    Él comentó algo con su madre y sus hermanas y vino a buscarme:

    -¿Nos vamos?
    -¿Así, sin más, delante de todo el mundo vamos a desaparecer?
    -Tranquila, saben dónde vamos.

    A nadie pareció extrañarle que saliésemos de allí así que confié en él y nos fuimos en dirección a su casa.

    -Tenemos que coger el coche, está un poco lejos.
    -¿Pero dónde vamos?
    -No voy a decírtelo, prefiero que lo veas.

    Subimos al coche y a la salida del pueblo se desvió por un camino de tierra, era el típico bosque en mitad de la nada.

    -Si no fuera porque me fio de ti, esto daría un poco de miedo, está muy oscuro y aquí no hay más que árboles ¿me quieres decir dónde me llevas?

    No habían pasado ni diez minutos pero me podía la intriga.

    -¿Eres siempre tan impaciente? Bueno, no sé para qué lo pregunto, si ya lo sé. Ya casi estamos, calma.

    Suspiré resignada y seguí mirando por la ventanilla, al final del camino se notaba más claridad y cuando por fin llegamos me maravillaron las vistas.
    Bajé del coche rápido para poder admirar aquel paisaje, era como entrar en otro mundo.
    Había una especie de estanque natural, rodeado de árboles y un montón de flores y plantas formando un camino hasta un muelle de madera.
    Al lado del muelle había una cabaña de madera a medio construir y detrás un huerto.
    Fui de un lado a otro sin saber hacia dónde mirar, todo me parecía increíble.

    -Esto era de mi padre, bueno el estanque no, el terreno.
    Antes había una caseta vieja hecha de piedra pero hace un par de años la tiramos y estamos haciendo la cabaña, todavía faltan algunas cosas, queremos poner un porche y hacer una barbacoa en la parte de atrás ¿Te gusta?
    -¿Qué si me gusta? Es alucinante, parece sacado de una película.
    -Mis abuelos compraron el terreno y mi padre lo heredó, siempre venía a pescar, hemos pasado muchas tardes de verano aquí.
    Cuando murió esto estuvo mucho tiempo abandonado pero hace un par de años mi madre dijo que teníamos que hacer algo con esto, la casa del pueblo está bien pero ella dice que si nos casamos y tenemos niños aquello se va a quedar pequeño para todos asi que empezamos a arreglarlo poco a poco. Lo último que hicimos fue el huerto y en verano cuando coja las vacaciones quiero terminar al menos la parte de dentro de la cabaña para que podamos empezar a usarla.
    Este sitio es especial para mí, y quería que lo vieras.
    -Es increíble, es que no sé qué otra cosa decir, me parece todo tan bonito…muchas gracias por traerme y por compartir esto conmigo.

    Le abracé, pero no solo porque quisiera hacerlo, si no porque sentí que él lo necesitaba.
    No solían hablar de su padre y aunque hacía muchos años que faltaba, era evidente que lo extrañaban, y aquel lugar estaba lleno de recuerdos, incluso yo podía sentir que había algo especial.

    -Cuando termine la cabaña, espero que algún día quieras venir aquí conmigo.
    -No tienes ni que preguntarlo, pagaría por vivir en un sitio así.
    -Pues estás de suerte, porque puedes venir cuando te apetezca y no te va a costar nada.
    Bueno, puede que tenga que cobrarte de alguna manera, ya se me ocurrirá algo.
    -Estoy convencida de que no te van a faltar ideas.

    Nos quedamos allí un rato más sentados en el muelle hasta que empezó a refrescar, así que nos montamos en el coche, ya era hora de volver a casa.

    -No quiero que llegue el lunes, se me ha pasado el fin de semana demasiado rápido- le dije.
    -Y a mí, pero ha sido mucho mejor de lo que imaginaba, solo espero que no te arrepientas de haber venido.
    -Para nada, me lo he pasado súper bien, y me ha gustado mucho estar contigo estos días, tanto que hasta podría repetir.
    -Me alegra escuchar eso, porque pretendo seguir haciendo planes contigo por mucho tiempo.

    Llegamos a la casa y su madre y hermanas ya habían vuelto, estaban terminando de recoger algunas cosas y preparando todo para marcharnos.

    -¿Qué te ha parecido? – me preguntó su madre.
    -¡Me ha encantado! Es el sitio más bonito que he visto nunca.
    -A ver si la próxima vez que vengas está terminado y así os podeis quedar allí, que se está muy bien.
    -¡En verano te vienes unos días!- dijo su hermana- a ver si mi hermano termina ponto la casa y nos quedamos a dormir, pero claro, como últimamente no viene los fines de semana, a este paso no acaba nunca.
    -Pues si tantas ganas tienes, el próxima día vas conmigo y así me ayudas.
    -Trato hecho, pero me llevo a la vecina también, cuantos más seamos mejor.
    Dejad en paz a la muchacha- dijo su madre- aquí si viene que sea para descansar, si la poneis a trabajar no va a querer volver.
    -Yo los sábados trabajo pero no me importaría venir algún día si puedo ayudar en algo.
    -Te tomamos la palabra- contestó su hermana- además ya eres parte de la familia y esa también será tu casa.

    La miré haciéndole un gesto para que se contuviera, estaba tan emocionada que no se daba cuenta pero esos comentarios delante de su madre me ponían muy nerviosa, algo que a ella y a su hermano pareció divertirles, viendo cómo los dos se reían mientras yo me sonrojaba.
    El fin de semana terminó y aunque me daba un poco de pena, ya tenía ganas de llegar a casa, físicamente estaba agotada, necesitaba dormir y descansar.
    En cuanto llegué me di un buen baño, cené y me acosté pronto, al día siguiente tocaba madrugar y volver a la rutina. Echaría de menos tenerle en la habitación de al lado, pero al fin y al cabo, no estaba muy lejos, a solo 16 escalones de distancia y mucho más cerca en mi cabeza.

    Respuesta
    Alba
    Alba on #144026

    Cada capítulo que escribes me voy enganchando más y más, acabo de leerlo y ya estoy esperando el siguiente ????

    Respuesta
    K
    K on #144028

    Genial!!! Lo descubrí hace unos días y me leí al menos 5 capítulos uno detrás de otro. Escribes de forma que podemos visualizar todo lo que cuentas perfectamente! Es como leer una novela. Nos tienes intrigadísimxs!!

    Respuesta
    Sct
    Sct on #144029

    ???? no me fío de la estirada esa..

    Quiero más!!!!

    Respuesta
    Nesi
    Nesi on #144031

    Me encanta la historia… No puedo decirte más! Creo que con eso digo todo! ???????????? Estoy deseando leer el siguiente ❤️

    Respuesta
    Brujilla
    Brujilla on #144033

    No nos tengas tantos días en ascuas que nos va a dar algo jajajajaja
    Queremos más!!!
    Cada capítulo supera al anterior

    Respuesta
    Lectora Empedernida
    Lectora Empedernida on #144035

    ENGANCHADISIMA ES POCO. Gracias por compartir este don con nosotras. Ojalá pronto el 10 y ojalá algún día poder disfrutarlo en papel para devorarlo una y mil veces!!!

    Respuesta
    Científica empedernida
    Científica empedernida on #144044

    Moetsi! Nos tienes enganchadisimas…entiendo que escribir tanto y tan bien se te haga complicado…no te preocupes porque lo publiques cuando lo publiques, lo vamos a leer igual! Todas nos sentimos la vecina

    Respuesta
    Alma
    Alma on #144049

    Enganchadísima me tienes!! Qué ganas de leer el siguiente ya!! Enhorabuena por tus relatos!!

    Respuesta
    ladychic
    ladychic on #144051

    enhorabuena, cada capitulo que escribes está mejor que el anterior, consigues tenernos a todas enganchadisimas. esperando el 10! 🙂

    Respuesta
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Respuesta a: El Vecino: capítulo 9
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