En mi post anterior algunas os pasásteis tres pueblos.
Lee aquí la primera parte y todas las respuestas.
Voy a ser más clara y a contaros que pasó:
Vivimos en ciudades diferentes: él en una con sus padres por lo que Kira (aquí tenéis el nombre) CASI NUNCA ESTÁ SOLA. Yo en otra con mis hijos y cuidando a mi sobrino a veces ya que mi hermana y yo nos quedamos sin madre hace pocos meses.
Por esta desgracia personal necesitaba su apoyo más que nunca. Y aún así yo seguía cuidando a Kira siempre que podía.
Mis hijos marchaban con normalidad con su padre los fines de semana alternos por lo que ellos no siempre estaban con nosotros. Kira SI.
Traté de razonar una y mil veces. La perra puede quedar en mi casa algunas horas sin problema (es un animal tranquilo, no tiene ansiedad ni enfermedades) para que tú y yo hagamos cosas juntos. No sólo no me atendía sino que se enfadaba «estás obsesionada con la perra». Y si seguía insistiendo acababa insultándome (egoísta, faltosa, desconsiderada). Era…a su modo o nada.
He tenido que aguantar:
Llegar tarde a algún hotel porque él retrasaba el momento de dejar a Kira con sus padres.
Que no viniera a felicitarme el cumpleaños (cambio de decena, lo siento, para mí es importante esto) porque ese rato que él tenía entre salida de curro y vuelta de nuevo prefirió estar con Kira en su ciudad.
Que me tocara los genitales con una mano mientras acariciaba a la perra con la otra.
A rajatabla los horarios y necesidades de Kira pero protestando por los de mis hijos y los míos.
Podría seguir y seguir. Al final lo mandé a pastar. Sería por avisos.
Os pido respeto. Me he tenido que contener muchísimo para no daros una contestación a algunas antológica.