Tengo 31 años y desde hace casi una década tengo un grupo muy cercano: mi pareja, una amiga que considero como una hermana y su marido. El caso es que ella está embarazada de su primer hijo. Me alegré muchísimo al enterarme, incluso la ayudé a montar la habitación del bebé, elegimos colores, detalles, todo. Pero desde hace unos meses siento que su actitud conmigo ha cambiado como si estar embarazada le hubiera dado carta blanca para soltar lo que le da la gana sin filtro.
Yo no tengo hijos ni intención de tenerlos, al menos de momento. Vivo entre dos ciudades porque por trabajo no puedo estar con mi chico entre semana. Y echo de menos a mi pareja, no os voy a mentir.
Pues bien desde hace semanas cada conversación con ella parece una competición. Si digo que he dormido mal: “Ya, pero tú no estás embarazada”. Si me apetece un helado: “La que tiene antojos soy yo, no tú”. Si digo que estoy cansada: “Anda que si estuvieras tú embarazada, ibas a flipar”.
El otro día quedamos a cenar con amigos y me pedí una copa de vino, como siempre hago. Ella no puede beber lógicamente, y me soltó delante de todos: “Qué suerte tienes, yo tengo que olerlo nada más”. Y así todo el rato como si el embarazo justificara comentarios pasivo-agresivos hacia los que no lo estamos.
Al día siguiente, hablando otra vez por videollamada, comenté que nuestras parejas habían salido de fiesta sin nosotras y que me sentía un poco sola. Y va y me dice: “Pues hazle un hijo, así se queda más en casa”.
A ver… ¿en qué mundo tener un hijo soluciona problemas de pareja o de logística laboral? ¿Qué clase de consejo es ese?
No sé qué hacer. Me está empezando a caer mal una persona a la que he querido muchísimo. Y me duele pero también me cansa tener que estar aguantando comentarios como si no tuviera derecho a estar cansada o triste solo porque no estoy embarazada.
¿Creéis que debería decirle algo o simplemente tomar distancia?
