Mis padres tuvieron un embarazo antes del mío, hace 30 y pico años, que entonces te hacían dos ecos o tres como mucho en todo el embarazo. En la primera supuestamente todo estaba bien. A los 4 meses y medio mi mamá pasó unas fiebres que se moría, fue al hospital y tenía la placenta vacía. Se llama huevo huero, antiguamente le decían partos de agua, hay placenta pero no hay bebé.
Pues según las viejas, eso había pasado porque mi padre había comprado la cuna y el carro. Lo vendieron todo, y cuando se quedaron embarazados de mí, no compraron ni permitieron regalos hasta el octavo mes. Si le llega a pasar a mí hermana, que fue sietemesina, la tenemos que acostar en un cajón de la fruta.
A otra vecina se le murió su bebé en menos de 24 horas de nacido, las viejas también dijeron que era por haber montado la cuna, así que cuando tuvo a su siguiente hijo, no tenía para él ni un triste patuco. Al ponerse de parto, el padre en lugar de acompañarla, estaba como loco comprando cuna, pañales, ropa, silla, carro…
¿Tú crees que esas pérdidas fueron un castigo de Dios por comprar cosas para el bebé antes de nacido? Pues obviamente no, pero todos ellos se sintieron como una mierda y como si hubieran matado a sus hijos por ser demasiado arrogantes y dar por hecho que va a nacer antes de que lo haga.
¿Qué es lo más importante ahora mismo para ti? ¿Qué te haría sentirte feliz y tranquila? Porque obviamente te va a dar el síndrome del nido y querrás preparar todo lo posible para la llegada del bebé, pero a la vez te cagas viva, porque las supersticiones no se pueden ignorar y punto.
Intenta analizar tarea por tarea y ya está. Te veo decidida a pintar el cuarto, es que tienes razón porque hace falta pintarlo de todos modos, dale caña. Si no te sientes tranquila con el coche y la cuna, cómpralos y pídele a familiares o amigos que se encarguen de guardarlos. Seguro que te ayudan con el montaje cuando nazca. Como te han dicho, una silla de coche tienes que buscarla porque no lo vas a traer del hospital en helicóptero, si te sientes intranquila por las supersticiones, pide también que alguien te la guarde.
Y disfruta de los preparativos sin sentirte culpable, estás en un momento maravilloso que no va a volver. Haz lo que más feliz te haga en cada momento.