Empezar de cero a los 30

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  • Marie
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    Marie on #937111

    Empecé a trabajar a los 18 «formalmente» y lo hice sin parar hasta los 29 ¿saben cómo es cuando tienes 20, cierto? toda la energía, las ganas de hacer y aprender porque estas creciendo y por lo menos en mi caso «así es como se hacen las cosas» fui de corrido en este trabajo hasta los 23, cuando pedí un aumento y me lo negaron, como había sido prudente y tenía ahorros, muy valiente renuncie, me dedique a estudiar inglés por unos meses y luego me encamine a la búsqueda de un trabajo con un horario estable y mejor salario, sin embargo estaba agotada de mi anterior trabajo, no quería seguir trabajando en lo mismo así que cambie de área y como tenía 23 años sentí que estaba a tiempo de un cambio de carrera, me deje deslumbrar por esta gran empresa que en papel cumplía con todo lo que esperaba y al principio fue refrescante la sensación de «estabilidad» pero casi al segundo año de estar ahí me di cuenta de que no era tan «increíble» como creía, «pero tenía ESTABILIDAD, un horario fijo aunque extenso y un buen salario que recibía sin retraso mensualmente» me repetía diariamente esas palabras, había llegado a la «zona de confort».
    Yo había estudiado una carrera técnica y tenía la intención de hacer una carrera universitaria, no solo porque el titulo pesaba más que la experiencia para cambiar de trabajo (en ese momento), sino porque realmente quería hacerlo, me gusta estudiar y estaba en mi lista de metas tener un titulo universitario, así que cuando tuve la tan famosa «evaluación de desempeño» anual y me preguntaron por mis metas, claro que respondí «carrera universitaria» a lo que mi jefe respondió de una forma pasivo-agresiva «¿para qué quiere usted estudiar en la universidad?» quede en shock y no respondí nada, solo me trague mi indignación, regrese a mi puesto, me desahogue con mi compañera y como eran fechas de inscripción en la universidad me matricule, así que eso me saco de la zona de confort por un tiempo y tenía una razón por la que me quedaba en ese trabajo, me quedaba para pagar mis estudios, pero cada día me levantaba con una piedra en el estomago y un nudo en la garganta, estaba tan aburrida en ese lugar que pensé en renunciar y ya tenía todo un plan para hacerlo, pero la pandemia llego antes de que lo hiciera y tuve que quedarme dos años más.
    La cuarentena al inicio fue abrumadora, el insomnio y la paranoia casi me enloquecen y la incertidumbre laboral, saco lo peor de las personas con las que trabajaba, era como estar en una competencia para ver quien podía ser más horrible con los demás para no perder su puesto, después de unos meses de ajustar la rutina y algo de terapia (de la que me di de alta cuando me creí bien–terrible error) me acostumbre a estar en casa, nunca he sido muy sociable, así que mi casa era mi zona segura y por supuesto regresar a la presencialidad, me costo la poca cordura que tenía.
    Me faltaba ya un año para terminar la universidad, me graduaba en agosto de 2022 y planee quedarme hasta diciembre de ese año, para ahorrar algo, ya que la universidad se llevó cada centavo que tenía, pero como la vida no se planea, tome mis vacaciones en junio ya que en ese mes cumplo años, pero no pude ni celebrar ni descansar, estuve enferma la mitad del tiempo y la otra mitad la pase apoyando a mi familia con mi abuela que estaba interna en el hospital con pocas probabilidades de sobrevivir (era la única abuela que había conocido y vivió con mi familia toda la vida), al segundo día de regresar a trabajar después de las vacaciones la abuela murió y como siempre he hecho con mis emociones las reprimo e inconscientemente no viví el duelo.
    Dos meses después me graduó de la universidad y ahí se fue todo para abajo, tenía más trabajo del usual, ya no toleraba a mis compañeras, estaba agotada físicamente, me levantaba llorando y por la noche no podía dormir, mi última semana de trabajo perdí 4 kilos de peso, tuve un tic en el ojo derecho, migrañas, la mandíbula tensionada al punto que rompí una guarda dental, no podía comer porque no me daba hambre y el nudo en la garganta no me dejaba tragar, las manos me temblaban, no podía mover el brazo derecho, no tuve mi periodo ese mes, no pude más y renuncie, tenía que huir, después de 7 años renuncie a mi trabajo claramente mintiendo en mis razones, diciendo que tenía otra oferta, me fui sin un plan B, sin ahorros y sin prospectos de trabajo.
    Por un mes pude descansar y me sentía muy tranquila, pero después empecé a tener ataques de pánico casi todos los días, el insomnio regresó y finalmente me llegó el duelo por mi abuela, quise buscar trabajo pero no podía, me daban ataques de ansiedad en las entrevistas, me obsesioné con las plataformas de búsqueda, tenía que estarlas revisando todo el tiempo, me tome todos los cursos, talleres y masterclass para buscar trabajo e hice todo lo contrario a lo que recomiendan, me postulaba a todo lo que veía convenciéndome de que podía darme un segundo aire, pero los trabajos eran iguales al que había dejado y me daba miedo encontrar el mismo ambiente, me descartaron de muchos por estar «sobrecalificada», en otros por no tener experiencia, ya que pasé siete años haciendo lo mismo y en otros no sé la razón porque nunca me regresaron la llamada.
    Cada día me sentía más agotada y más vacía, confundida, no era capaz de escuchar mi música favorita, ver mis programas y series, leer o cocinar, no podía hacer ninguno de mis pasatiempos, pase semanas sin salir de casa, sin peinarme, sin dormir. Retome la terapia, cuando me hiperventile tanto que me desmaye sola en mi casa y no pude contarle a nadie de mi familia, escondí los hematomas por la caída y puse una sonrisa para esconder lo que pasaba, me diagnosticaron con ansiedad y síndrome de burnout, tuve que tomarme un tiempo y dejar la búsqueda de trabajo y empezar a «trabajar en mi», en eso descubrí que estaba totalmente perdida desde hace muchos años, no estaba haciendo nada por mi, ni viviendo para mi propósito, ni siquiera tenía un propósito, no tenía claro que quiero ser o hacer o a donde llegar, ni como manejar mis emociones o poner limites, además de las relaciones interpersonales, me aleje de todas mi amigas y amigos, deje de tener citas, me aislé completamente, así que prácticamente mi trabajo era encontrarme a mi misma, lo que resulta no es fácil, cuando eres adulta, sin dinero, con deudas y responsabilidades, pero tampoco puedes trabajar sin colapsar.
    Ya llevo 16 meses sin trabajar, en tres meses cumplo 31 años, viviendo con mis padres que afortunadamente me han apoyado, sin trabajar, pero sin tener más respuestas que las que tenia al principio, parte del autoconocimiento es aprender a aceptarme como soy en este momento y no creo que este en ese punto todavía, aún me pregunto que quiero y a que quiero llegar con mi vida, por lo menos sé que es lo que no quiero en un ambiente laboral y he estado investigando y estudiando sobre el trabajo remoto, ya no tengo ataques de pánico y he aprendido a manejar mi ansiedad, pero hay dos cosas que todavía no se manejar la disciplina y la procrastinación, la mayor parte del tiempo me siento incapaz y fracasada y aunque hay quien me dice lo contrario, no puedo convencerme de que es verdad, no puedo evitar compararme con las personas de mi alrededor y ver como todos tienen motivos para impulsarse a hacer las cosas, siento que he caído en la resignación y por lo menos una vez a la semana me despierto a la madrugada con todos los pensamientos intrusivos, preguntándome que será de mi vida y si podré hacer algo con ella. Nunca he querido hijos y no creo que eso cambie alguna vez, pero a veces envidio a las mamás, no por el hecho de «ser mamá», no quiero romantizar la maternidad, sé que es difícil, vengo de una familia grande y sé lo que implica, pero veo a las madres que son parte de mi vida, mi madre o mis amigas y veo que hacen todo por sus hijos, esa es la motivación que tienen o aunque no las motive, las obliga a superar los obstáculos y yo quisiera tener algo así de apremiante, porque siento que en este punto en el que debo ser mi mayor motivo, no creo serlo.
    Ya llevo un año en la década de los treinta, empezando desde cero como cuando tenía 17 años y no sabía que estudiar o donde trabajar, pero tan cansada y tan agotada que ya no tengo la misma energía para ser aventurera, ya deje de aferrarme a la idea de aplicar en mi carrera, no me arrepiento de haberla hecho y seguro que algo de lo que estudie lo podré aplicar, me considero más realista que pesimista y aunque a veces me vaya al otro extremo y soy consciente de que la vida es cíclica, pero ya que depende de mi mover la rueda, no sé cuando podré hacerlo y no tener certeza del futuro me abruma. Espero algún día regresar aquí y poder contar que sucede después de que gire esa rueda, espero encontrar el balance para tener lo que más quiero que es vivir en paz, no importa haciendo que, solo quiero sentirme en paz.


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    Charly
    Invitado


    Charly on #937114

    Marie,en parte entiendo lo que estas pasando,algo parecido estoy pasando yo,solo que mi caso fue que no aproveche el tiempo de joven para instruirme y estudiar una carrera.Estoy en tu misma edad y vivo con mis abuelos,actualmente tengo un trabajo independiente que me gusta,pero se que no tengo un futuro asegurado.
    Entiendo como te sientes cuando dices que envidias a las mamas,aunque entiendo que lo que quieres decir es que admiras,no envidias.Me pasa lo mismo pero en lo que refiere a relaciones,me gustaria tener una pareja con la cual poder compartir la vida,siempre fui una persona muy cerrada y nunca tuve pareja.
    En cuanto a tu situacion,probaria con buscar al menos un trabajo de medio tiempo,para poder salir de tu zona segura,quizas algo totalmente alejado de lo que tenga que ver con tu carrera .Podria ser camarera en algun bar,o cadete,o cajera de algun super,por darte algunos ejemplos.Te animo ademas a que te apuntes en algun gimnasio a hacer entrenamientos de fuerza,te va a ayudar a tener la mente ocupada,te ayudara a combatir la procastinacion y entenderas que la disciplina se forja con el tiempo y ademas de conocer gente nueva.
    Marie,desde mi experiencia te encomiendo que no te compares con nadie,ni mucho menos pongas en comparacion tus logros o «fracasos»,con los de otros.Aunque no lo creas la gente «exitosa» tambien tienen miedos e inseguridades creeme,todos somos seres humanos.
    Tu no eres ninguna fracasada,no te pongas esa etiqueta.
    Toma esta situacion como una oportunidad para poder vivir nuevas experiencias,no tengas miedo Marie,te mereces ser feliz.
    Te mando un abraso muy fuerte y ten fe en que todo va a mejorar.

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    C
    Invitado


    C on #937260

    Qué bonitas palabras, @Charly.

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, así que, Marie, sé lo que estás pasando, porque a mí también me ha pasado, y tengo 33, así que te aseguro que nunca es tarde para empezar de cero, y no te sientas fracasada ni frustrada por ello, ni mucho menos te compares con otros. Es un error muy grande, aunque a veces es inevitable.

    Mucho ánimo y un abrazo muy grande.

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