Este post no es un contraataque al que publicaron hace unos días. Solo es, mi vida ahora mismo.
Nos cruzamos con personas y nos hacemos ideas preconcebidas, aplicamos sesgos y prejuicios sin pararnos a pensar que siempre hay una historia detrás y a veces no es fácil,…
En noviembre cerré mi pequeña empresa. Liquidé a mis empleados, vendí todo y empecé a buscar trabajo. Hasta ahora solo cuatro entrevistas. Una para un puesto de coordinación de lo mío pero en la que quedé de «segunda opción» por si el seleccionado no pasaba el período de prueba.
Ayer acepté un puesto como cajera reponedora en un súper al lado de casa. Son 1.200 € netos, jornada completa , jornada continua y buen horario. Y aunque necesito el sueldo y agradezco la oportunidad, la realidad es que me siento un auténtico fracaso.
Llevo llorando desde ayer.

Tengo 20 años de experiencia. He gestionado equipos y coordinado eventos y formación, he trabajado en selección de personal y he sacado adelante mi propio negocio. Tengo dos carreras, me defiendo en inglés y aprendí portugués para comunicarme con la dirección en un empleo anterior.
Sé quién soy y sé lo que valgo. Conozco mis capacidades y mis habilidades y sé que tengo muchísimo que aportar, pero me toca empezar de cero y desde abajo.
A esto se le suma un año financieramente asfixiante. Por una mala gestión de mi anterior gestoría, no pude solicitar el subsidio por cese de actividad y desde noviembre, cada euro que sale de mi cuenta no tenie reposición. Y lo estoy llevando mal, muy mal!
Durante años escuché de proveedores, clientes y conocidos que «no había gente con ganas de trabajar», que no encontraban personal. La realidad que me he encontrado es muy distinta:
Ofertas con más de 1.000 inscritos.
Procesos donde ni siquiera se revisan los CV.
Algoritmos, palabras clave y filtros automáticos (ATS) que te obligan a buscar todos «match» posibles con las palabras claves de la oferta… Tinderjobs!
Mientras tanto, en LinkedIn, CEOs y reclutadores se quejan de que «no encuentran talento» y candidatos desesperados por o tener una sola entrevista y mucha gente como yo desesperada y frustrada.
Una hostia de realidad.
Lloro porque esto es un palo porque siento que debería de estar en otro punto, pero no lo estoy.
No es una queja, es mi realidad y doy gracias por tener un trabajo.
Gracias por leerme.