Sé que lo que voy a decir puede levantar ampollas pero lo tengo claro desde hace años. En mi casa no se ve fútbol. Y no porque no nos guste el deporte en sí sino porque no soporto el ambiente machista que todavía lo rodea. Lo he vivido desde pequeña lo he visto de adulta y no quiero que mis hijos lo normalicen como si fuera algo que viene en el pack.
En la tele, en la grada, en los grupos de WhatsApp de padres del cole… da igual dónde mires, porque el fútbol sigue siendo el territorio donde el machito alfa campa a sus anchas.
En casa se respira otro ambiente y les enseño respeto, igualdad, empatía… y luego los suelto en el patio del cole y es “juegas bien para ser chica” o “ese portero es maricooon”.
Me dicen que soy exagerada que el fútbol es solo un juego, que no tengo que meterme tanto. Pero es que no es solo un juego. Es un reflejo de muchas cosas que no quiero que entren por la puerta de mi casa.
En el cole es imposible evitarlo. En los cumpleaños de amigos hay partidos, cromos y camisetas de equipos. Pero en casa hemos tomado una decisión.
Y la pregunta que me hago y que os lanzo, es… ¿hay más familias que piensan como yo? ¿Alguien más siente que el fútbol debería pasar por un cambio radical si de verdad queremos educar en igualdad? O al menos ¿podemos abrir el melón de que el deporte rey a veces es también el deporte más tóxico?
Yo quería meterles a voleibol pero no hay manera. Los tres prefieren fútbol.
Os leo.
