Vengo a contaros la segunda y espero que última parte de la historia, y dar en el hocico a las moralistas.
El ser de luz que es la voluntaria, mando un audio al grupo equivocado… Nos mandó un audio que claramente no era para nosotros insultándonos (y si, no da lugar a error porque nos nombra directamente).
Mi marido se calentó y entró al trapo, yo le pedí que no lo hiciera, pero no le tenía delante físicamente y me fue imposible detenerlo.
Intenté relajar los ánimos, pero no hubo forma. Me llamó la presidenta que me quitan al perro.
Perro que justo esa mañana estaba saliendo de ese estado, moviendo el rabito y demás. Y que les había enviado un vídeo con los avances.
Así que los que tanto miran por los animales, los que tantísimo los cuidan, van insultando a quien sí lo hacemos sin publicitarlo y encima van a hacerle sufrir al pobre animal otro cambio de casa, injustamente y sin nosotros quererlo.
Estas cosas hacen que cada vez me fie menos de las protectoras y no quiera ayudar a ninguna.
