Bueno, voy a dejarte por aquí mi testimonio para darte una visión más panorámica sobre el «no puedo evitar ver a un gordo y pensar que no se está cuidando»
Siempre estuve en normopeso, con una talla 36-38 hasta que empecé la universidad. Sin embargo, mi adolescencia se basó en verme gorda (sin que nadie me lo dijera) y en llantos incontrolables cuando sabía que me iba a poner un bikini en público. Esto puede verse como una fase que todos los adolescentes pasan con su autopercepcion y la necesidad de encajar o de tener el control sobre situaciones en una etapa en la que se cambia tanto el cuerpo como la mentalidad, pero quien pone la línea de lo que es sano y normal o lo que empieza a ser parte de un trastorno?
Con la entrada en la universidad los pensamientos se relajaron bastante. Seguía con los mismos complejos, pero era consciente de que estaba sana y eso era lo importante, por lo que no le daba tanta importancia. Mi ritmo de vida cambió bastante y me volví más sedentaria, pasando a tener una talla 40. En este momento a mis padres se les encendió la bombilla y me obligaron a ir a un nutricionista tras otro. Yo me veía igual que siempre me había visto. Hasta había veces que me sentía sexy y seguía estando en normopeso, por lo que no entendía esa insistencia en bajar de peso, porque estaba completamente sana. Pero ahí mis padres vieron un problema potencial y eminentemente estético. Empezaron a meterse con mis estrías (me salieron en las piernas y en el pecho cuando desarrollé), empezaron a decirme que mi novio iba a dejarme, que nadie me iba a querer por estar gorda, que a pesar de mis esfuerzos estudiando nadie iba a contratarme porque nadie quería a una gorda. Yo tenía 19 años. Yo me enfadaba muchísimo cuando me decían estas cosas, porque no me las creía y porque estaba bien, pero aún así bajé 8 kilos, me quedé más delgada de lo que estaba. Con las restricciones vino la ansiedad por querer comer algo prohibido y no poder, y por qué empecé a pensar que mis padres tenían razón. Pronto empecé a saltarme las dietas y a tener sensación de haber perdido el control sobre mis decisiones y sobre mis elecciones con la comida. De repente solo podía pensar en comida y en querer comer cosas que me hacían sentir bien. Y subí y subí de peso por haberme metido en una espiral sin control, cogiendo 20 kilos. Mi madre llegó a decirme: si pesara lo que tú, me suicidaría ¿Por qué me ocurrió esto? Porque reduje mi dignidad únicamente a ser capaz de controlar lo que comía y a perder peso. Si no perdía peso, lo estaba haciendo todo mal. Nunca he tenido ningún hábito tóxico como beber o fumar. He sido buena estudiante, buena hija, buena amiga, educada, sincera, feliz… pero eso daba igual. Daba igual porque los de mi alrededor me convencieron de que lo único que importaba era mi peso y al final me convencí de que era verdad. Caí en depresión, empecé a tomar antidepresivos y ansiolíticos en 3 de carrera y mi autoestima cayó en picado, pero no por ser gorda, sino por ser incapaz de controlarme a mi misma.
Ese es el efecto tan extremo que han tenido las dietas restrictivas en mi. Descubrí que había desarrollado un trastorno de conducta alimentaria, con pseudoatracones a raíz de todas las restricciones que me había impuesto.
Entonces, qué sabes tu de la vida privada de ese gordo que ves por la calle? Qué sabes sobre cómo se sienten? Qué problemas tienen?
Crees que esos comentarios son productivos para alguien?
Crees que una persona puede cuidarse si no se quiere? Al final reirse de un gordo o decirle que no puede llevar x ropa, que no puede comer x cosas, que no va a encontrar amor simplemente con ser gordo, deriva en hundir en tal miseria a la personas que no tenga ni una pizca de motivación ni para perder peso ni para ningún ámbito de su vida. Y lo de por experiencia, porque yo me he sentido una fracasada antes de intentarlo. En cambio, si cambiamos eso por aceptarnos a nosotros mismos tal y como somos, nos dará más salud mental y compromiso con nosotros mismos. Por lo que la única forma de cuidarse es empezar a quererse.
Si no empiezo a aceptarme como soy, con mis fallos, con mis pérdidas de control etc jamás voy a ser capaz de tomar una decisión que no me perjudique, porque en mi caso fue autodestructivo. Ahora soy más consciente de mis decisiones alimentarias y gracias a eso me he empezado a encontrar más animada y a ser más activa en mi vida diaria, porque me siento más válida, porque siento que quererme es la única forma que tengo de poder tomar elecciones que verdaderamente me ayuden a estar sana físicamente. Y esto me lo ha enseñado el bodypositive, a querer ser la mejor versión de mí.
Espero haberte iluminado y haberte provocado un poco de empatía sobre la gente gorda que ves por la calle.