La verdad es que no sé muy bien en qué categoría poner esto pero, como tiene que ver con mi matrimonio, lo pongo aquí.
Para ponerles en antecedentes, mi marido y yo llevamos una larga racha bastante mala. No paramos de discutir, el sexo dos veces al mes como muchísimo, y casi ni nos vemos porque los dos estamos pluriempleados. La semana pasada tuvimos una discusión brutal y, desde entonces, él está viviendo con sus padres. Pensamos que nos vendría bien una temporada separados y eso hemos hecho.
Ahora empieza el drama. Yo siempre he sido una persona de tener animales en casa, me he criado así y él, se suponía, también era así. ¿El problema? Que yo soy de gatos y el de perros. Como por nuestros horarios tener perros era muy complicado optamos por los gatos y, cuando las cosas cambiaran, adoptaríamos unos perros.
Pues bien, ayer nos vimos, en nuestro intento de vernos e intentar mejorar la relación, para volver a avivar la llama, etc. Y, en medio de nuestra tarde romántica, me suelta que odia a los gatos, que no los puede ni ver y, además, ha añadido un “Decide, o los gatos o yo”.
De piedra me he quedado, aún sigo en shock. Le intenté explicar que las cosas no funcionan así, que no son una decoración de la casa que puedes quitar y tirar a la calle porque te apetezca (porque sí, esa es la opción que me da, que vivan fuera de casa), pero no lo entiende. Llegó incluso a decirme que estaba loca, y que solo una persona mal de la cabeza elegiría antes a un animal que a su pareja.
De verdad que no sé qué pensar, aún lo estoy flipando. Me ha parecido totalmente una reacción de niño pequeño. ¿Alguien se ha visto en esta situación?