Soy una mamá de tres hijos, todos ellos buscados, deseados y queridos. Tengo la inmensa suerte de poder conciliar bastante bien mi trabajo con el calendario escolar y que mi marido haga malabares no solo para atender a los niños sino para que no tenga que ser yo quien sea quien se encargue de ellos sola. Por norma general tenemos las tareas de niños y hogar muy repartidas y no suele haber reproches por ninguna de las partes. Tenemos una buena comunicación entre nosotros y no solemos discutir nunca.
Pero, no solemos discutir entre nosotros. Con los niños es otro cantar. Antes de comenzar decir que mí hijo mayor tiene 6 años, la siguiente 4 y el tercero tiene 2.
Mi hijo mayor es movido, lloron y excesivamente cariñoso. Pero no deja de ser un niño, bastante intenso, pero una niño. Sin embargo, mi hija mediana es harina de otro costal. No para, no escucha, no entiende… Y diréis… Es cosa de niños, pero no. No es normal. No lo decimos nosotros los padres, lo dice cualquier adulto que tenga interacción con ella. En el colegio le han diagnosticado retraso del lenguaje, porque según ellos a esa edad tan temprana no pueden diagnosticar otra cosa, pero nos han dejado entrever que podría ser TDAH.
A raíz de ello me he puesto a leer, investigar y preguntar sobre ello para poder ayudarle tanto a ella, como a nosotros los padres como a sus hermanos porque esto empieza a ser una situación insostenible. No escucha, no entiende o no presta atención o no sabemos. Da igual qué le expliques o cómo se lo expliques, ella dice que si, y al segundo ¡Plof! Se le olvidó. Su hermano, como también es pequeño, en lugar de frenarle, le anima o se une en sus fechorías (desde pintar una habitación, hasta hacerse el sordo, da igual, aunque sea mayor le copia todo) y nosotros estamos todos el día repitiendo lo mismo una y otra vez hasta llegar a enfadarnos y gritar.
Sabemos que no es lo correcto. Pero de verdad que hemos intentado de todo y no hay manera… No sirven los castigos, las recompensas, las charlas tranquilas, las explicaciones… No sirve nada.
Su padre lo lleva mejor, pero yo estoy harta. Harta de vivir enfadada, de sentir que hablo a la pared y de ver qué haga lo que haga esto va de mal en peor. No queremos que ella sienta que todo lo hace mal, no queremos que ni ella ni sus hermanos «normalicen» gritar y enfadarse.
Y así van pasando los días… Y cada vez me enfado con más facilidad y cada vez tengo menos paciencia y cada vez me siento peor.
Por otra parte, y para que entendáis el contexto, yo tampoco puedo parar. No físicamente, sino que no puedo parar de hacer planes, siempre para los niños. Planeo experimentos, actividades, disfraces, vacaciones, juegos… Intento buscar cosas que le puedan ayudar a concentrarse, a «cansarse», a ordenar patrones… Busco cosas que les hagan ilusión, lugares especiales donde ir… Busco actividades relacionadas con el contenido que hacen en el cole para hacer nosotros en familia… Y, la verdad, me encanta, como he dicho mis hijos han sido buscados y queridos. No quiero decir que los niños estén sobre estimulados, tienen sus tiempos de «no hacer nada» y juego libre. Pero eso no me impide planear cosas a años vista. Siempre he sido así, un poco torbellino.
Entonces, hoy he hecho un test de esos de internet gratuitos (que no creo que sean demasiado de fiar, pero lo he hecho) para saber si mi hija pudiera tener TDAH. Y según iba respondiendo las preguntas que hacían para poder detectarlo me he dado cuenta de que se podrían aplicar a ella, sí, pero también podría dar las mismas respuestas para mí. Y entonces he encontrado que puede ser algo hereditario y he pensado en mi vida y he pensado en la posibilidad real de que pudiéramos ser las dos y que, por eso me siento así y no puedo controlar la situación.
Y así, creo que se nos junta el hambre con las ganas de comer… Y si somos las dos y por eso me enfado tantísimo? Y si me estoy viendo reflejada en ella?
Así que, después de mucho leeros, me he decidido a escribir y preguntar si me podéis indicar cómo puedo ayudarnos. Ayudarnos a todos. A ella a escuchar, a centrarse, a calmarse. A mí a controlarme. A sus hermanos a no seguirla y a la familia entera a no entrar en un bucle sin salida.
El problema que me encuentro es que en todas partes me dicen que el TDAH no se diagnóstica hasta los 6 años, pero digo yo que, sea eso o no, tiene que haber algún especialista que nos ayude a tratar el tema y saber cómo comportarnos, enseñarnos hábitos o costumbres o yo que se… Porque, desde luego, no podemos pasar así dos años, esperando y mientras tanto enfadandonos y gritando… Deciros que tanto el padre como yo, hemos leído e incluso nos hemos apuntado a algún curso de esos que venden como «milagrosos» para dejar de gritar y criar en positivo y todas las técnicas que nos han dado o ya las habíamos aplicado o no han funcionado con ella.
Si has llegado hasta aquí, muchas gracias por leerme.
