Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Hola foro. No sé muy bien cómo escribir esto porque según lo pienso me parece una tontería y luego lo pienso mejor y no me lo parece tanto. El caso es que fuimos a comer a casa de mi suegra, lo típico de Semana Santa aunque ya sé que ya pasó, es que no había encontrado el momento de escribir. Después de comer mi suegra me dice que espera que no me siente mal pero que me había comprado una cosita. Y saca una bolsa de Zara con una camiseta preciosa, de esas de lino que están ahora por todos lados, color crudo, una pasada. Le digo que muchas gracias, que qué detalle.
Y entonces dice, y esto es lo que me tiene loca: «es que la vi y pensé en ti, además la cogí en tu talla, que ya sé cuál es». A ver. Que sepa mi talla no es raro supongo. Lo raro es que lo dijera así como remarcándolo. Mi pareja no le dio ninguna importancia, dice que su madre es así de directa y que lo hizo con buena intención. Puede ser. La camiseta es bonita y me queda bien, me la puse ayer y estaba cómoda y todo. Pero no me la puedo quitar de la cabeza. Porque yo nunca le he dicho mi talla. Lo que significa que en algún momento se ha fijado lo suficiente como para saberla. Y no sé si eso es un gesto bonito de que me tiene en cuenta o si es que lleva tiempo mirándome y haciendo cálculos y juzgando, que también puede ser. Mi pareja dice que le estoy buscando tres pies al gato. Igual tiene razón. Igual no.
