Buenos días,
Esta mañana, tras aclarar un poco mis ideas, ya que hace poco tuve una cita de Tinder (no fue mal), decidí hacer un balance de mi vida amorosa/sexual durante varios años para intentar comprender qué puede estar fallando (que para que no se haga tan largo mi relato, las voy a ir solapando un poco en este post), por lo que cuento esta historia con la esperanza de que también le pueda servir a alguien (a pesar de que aún me siento un poco perdida, pero bueno, algo es algo).
Hace ya un tiempo, me instalé POF. Ya había tenido Tinder antes y me comentaron que POF es una aplicación más seria si quieres buscar pareja. Pues lo intenté y acabé con una de mis desilusiones más grandes de mi vida, que me costó superar porque la persona que conocí no solo me engañó a mí, sino también a su novia. No me voy a extender mucho porque voy a contar varias experiencias, pero lo que sí que puedo decir es que lo que me pasó, no se lo deseo a nadie, pero sé que estas historias son muy frecuentes.
Tras lo ocurrido, dejé de buscar el amor y me centré en mí (tenía bastantes cosas por superar). Y cuando ya lo había superado, seguí sin buscar el amor porque estaba muy desilusionada, hasta que conocí a la que se convirtió en mi novia. Vamos, no la busqué, simplemente apareció. Yo estaba en un grupo de whatsapp de lesbianas y bisexuales y de vez en cuando, hacían quedadas. Fui a una, sin la idea de buscar nada, solo quería conocer gente nueva y pasármelo bien, y allí estaba ella. Con ella tuve únicamente 6 meses de relación porque era una persona manipuladora, y lo dejé. Nuevamente, hago un balance y pienso en todo lo ocurrido, decidiendo finalmente adoptar la postura de dejar que todo fluya, que la vida me sorprenda. Esa postura la adopté en dos ocasiones en mi vida y en esas ocasiones también encontré pareja, y ninguno de los dos los conocí por medio del móvil, sino en circunstancias más tradicionales. Pues uno abusó de mí y el otro me puso los cuernos.

Otra vez me tocó superar lo ocurrido y a hacer un nuevo balance. Ahí ya fue cuando decidí aceptar también relaciones de follamigos porque ya tenía suficientes calentamientos de cabeza. Pero no he renunciado al amor. Realmente, me gustaría llegar a casarme algún día pero cada vez lo veo más complicado. Y como no renuncié al amor, aún sabiendo lo mal que me han ido las cosas, conocí a otra persona sin mediación de los móviles. Esta vez, se trataba del clásico amigo de una amiga. Pues nuevamente, salió mal porque se dedicó a marearme. Lo único bueno es que cuando me alejé un poco de esa persona, conocí por Tinder al que hoy es mi follamigo y mira, ningún problema. Pero al poco, empecé a hablar con un chico en Tinder y veía que hablábamos todos los días de temas interesantes, el sexo hasta ahora ni se ha tocado, me dijo de quedar y el mismo día que quedamos, ya estuvimos hablando de quedar una segunda vez. Vamos, que a saber los dramas que me esperan en este nuevo viaje.
A la conclusión a la que quiero llegar es que no es Tinder, es el modo en la que lo empleamos. Si la sociedad tiene unos defectos, estos defectos se van a ver reflejados en las aplicaciones. Pero donde estoy ya más perdida es en qué estoy haciendo mal yo, porque no creo que todo lo que me ocurra sea debido a lo mal que está el mundo o las aplicaciones. Y también he tenido otras parejas que no acabaron ni en abuso ni en cuernos, pero terminaron porque simplemente, no funcionaban. Aún así, creo que me falta algo para comprender el motivo de todo este caos.