Os leo siempre y hoy me animo a escribir porque me encuentro en una encrucijada que no sé cómo abordar sin sentirme la peor persona del mundo. Intento analizarlo fríamente, pero mis sentimientos me están jugando una mala pasada.estoy conociendo a un chico desde hace poco más de un mes. La verdad es que ha sido todo muy diferente a lo que estoy acostumbrada hoy en día hemos ido muy despacio (no nos besamos hasta la tercera cita), respetando los tiempos, con muchas conversaciones profundas… Él es increíblemente tierno, empático, de esas personas que transmiten una bondad genuina. Un buenazo, pero en el mejor sentido de la palabra, alguien con quien te sientes segura.
La cuestión es que en la quinta o sexta cita, se puso muy solemne y nervioso porque tenía algo importante que contarme. Me confesó que tiene muy poca experiencia en relaciones sentimentales porque arrastra un complejo enorme debido a una condición médica. Es un tema neurológico (sinceramente con los nervios del momento no retuve los tecnicismos) que le provoca enuresis. El resumen crudo es que no controla bien la vejiga, se le escapa el pis y necesita llevar siempre ropa interior absorbente especial, tipo pañal para adultos.
Os prometo que mi reacción inmediata y sincera en ese momento fue de total apoyo. Le abracé, le dije que obviamente eso no cambiaba quién era él, que era un tema médico y que no pasaba absolutamente nada. Vi el alivio inmenso en su cara y de verdad, mi intención de seguir conociéndole era (y es) genuina. Me pareció un acto de vulnerabilidad precioso por su parte.
Pero… aquí viene mi conflicto actual y por lo que me siento tan culpable.
Ahora que hemos roto esa barrera y la relación avanza él ha dado a entender que le gustaría dar un paso más en la intimidad. Y ahí es donde me he bloqueado por completo. Soy una tía racional, sé que es una enfermedad, sé que él no tiene la culpa y que es una persona maravillosa que merece ser amada plenamente. Pero mi cabeza no para de anticipar el momento.
Pienso en la situación de irnos a la cama, de empezar a desvestirnos y encontrarme con el pañal y me entra el pánico. Me siento fatal solo de escribirlo, pero me da un miedo atroz que en ese momento crítico se me corte el rollo por completo. Me da miedo no sentir atracción física o, peor aún, que mi cara haga algún gesto involuntario de sorpresa o rechazo que le destroce por dentro.
Lo último que quiero en este mundo es añadir más peso a su complejo o hacerle sentir que no es deseable, porque lo es en muchísimos aspectos. Quiero ser la persona comprensiva que él cree que soy, pero tengo este nudo en el estómago que no sé cómo deshacer. No sé si es algo que podré normalizar con el tiempo, si debería hablarlo con él antes (aunque me da pánico herirle) o cómo gestionar esta ansiedad previa al sexo.
Estoy hecha un lío entre lo que mi mente sabe que es correcto (aceptarle al 100%) y lo que mis miedos me gritan.
Gracias por leerme sin juzgar.
