Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Bendito Tinder
Estoy cansada de leer frases del estilo de “qué esperas encontrar en Tinder”, “en Tinder todos van a lo que van” y otras parecidas, como si esa app estuviera llena de extraterrestres que jamás podríamos encontrar en la tierra. Otra de ellas es la de “mejor liga en el bar o en la panadería, como se hacía antiguamente”, como si por ligar con un señor que está comprando el pan y se ha quedado admirado por nuestra belleza, (seguro que no le ha pasado con ninguna otra), haya más posibilidades de haber encontrado el amor de nuestra vida. Además, ¿quién nos dice que aquella persona que conocemos en el bar no utiliza Tinder? Sí, señoras, en Tinder hay los mismos hombres que en la calle, en la panadería, en el Mercadona a las 19 o en la discoteca.
La cuestión no es que en las aplicaciones de citas todos busquen un revolcón, la cuestión es que en la vida misma muchas personas solo quieren tener sexo sin compromiso, lo cual no es nada reprobable. Es cierto que nos pueden decir que quieren una relación formal y luego solo busquen sexo casual, pero esto lo podemos encontrar en una aplicación de citas o teniendo una aventura con nuestro compañero de trabajo.
Hoy voy a romper una lanza a favor de Tinder: en esta aplicación puedes buscar lo que realmente te interese encontrar. Algunas personas dicen que el amor debe surgir por casualidad y que los polos opuestos se atraen, pero está más que comprobado que cuanto más tienes en común con la otra persona, más fácil es que la relación perdure.
Así que, qué queréis que os diga, prefiero mil veces quedar con alguien con quien ya me he escrito, pudiendo saber facetas importantes de su vida como lo es si tiene buena o mala ortografía, que ligar con alguien de fiesta con el que solo hay atracción física.
Hay estudios que concluyen que las parejas conocidas en Tinder suelen durar más que otras conocidas de otras maneras. Y doy fe de ello. La mejor persona con la que he estado la conocí en Tinder, y solo puedo decir, bendita aplicación. Muchas amigas mías han conocido por una app de citas también al amor de su vida.
Llega un punto en el que no solo queremos enamorarnos, queremos querer bien y que nos quieran igual, queremos un compañero de vida con el que compartamos momentos, aficiones y puntos de vista. No es necesario ser iguales en todo, está claro, pero sí en las cosas más importantes. ¿Y si hablamos con alguien que nos parece interesante y luego la cita no va bien, no sentimos feeling o nos ha tomado el pelo en diferentes ámbitos? No pasa nada, llegará alguien que además de parecer tener aquello que buscamos nos atraiga, nos haga reír, y nos enamore. Yo creo que la cuestión no está en Tinder o en la calle, sino en elegir bien. Y sí, la pareja se elige porque enamorarnos de cualquiera puede pasarnos de adolescentes, y también de adultos, pero desde una mente más madura podemos intuir lo que nos conviene o lo que no, e intentar esperar a encontrar aquello que creemos que más nos convendrá.
Así pues, cada uno es libre de buscar el amor donde quiera, pero parece que hay formas de hacerlo con más glamour que otras y parece que una debe avergonzarse de haber conocido a su pareja en una aplicación de citas. Parece que en ellas solo están los chicos que nadie quiere o los que solo buscan sexo, pues yo me alegro de que mi pareja estuviera ahí, porque he conocido gracias a Tinder a un hombre culto, educado, respetuoso, al que admiro, que se desvive por mí y por mis hijos, y que es más de lo que nunca hubiera pensado encontrar ni en esta aplicación ni en ninguna otra parte del mundo.
