Y no soy una persona a la que le afecten especialmente las muertes de famosos. Obviamente ha habido algunas que me han impactado más que otras, pero esta me ha tocado de una forma distinta.
Primero porque Dawson Crece fue la serie de mi adolescencia. La he visto mil veces. La tengo en DVD. Es una serie con la que conecté muchísimo y a la que vuelvo cada vez que estoy triste. Es mi serie refugio.
Entonces que haya muerto el protagonista, tan joven, es como si una parte de mi infancia y mi adolescencia se hubiese ido con él.
Me ha removido algo más profundo. Es como un recordatorio demasiado crudo de que esto se acaba. De que todos nos hacemos mayores. De que la vida puede terminar en cualquier momento.
Y segundo porque le seguía a él y a su mujer en redes. Supongo que por su forma de comunicar, siempre tan esperanzadora, yo tenía la sensación de que todo iba a salir bien. Incluso cuando hace unos meses no pudo ir a la reunión con el resto del elenco y apareció muy delgado y empezaron los rumores. La familia dijo que solo era un virus estomacal y que estaba mejor.
Y en el fondo yo pensé tiene 48 años, no se va a morir. No sé por qué lo tenía clarísimo. Hay veces que ves a alguien y piensas este está muy mal. Pero con él no. Tiene seis hijos pequeños. En mi cabeza era como imposible que muriera.
Y desde ayer estoy triste. Como con una sensación rara de bajón. No es solo por él. Es por lo que representa. Por lo que me recuerda.
Solo quería compartirlo por si a alguien más le ha pasado algo parecido.
