Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Mi tía, la hermana de mi padre, ha sido como una segunda madre para mí hasta hace unos años.
Ella y su marido se pelearon con mi padre y provocaron un cisma familiar. Aún así, yo he seguido
yendo a verla una vez al mes (no vivimos en la misma provincia) y al morir mi padre tuvimos un
intento de retomar la relación. Soy su única sobrina y de alguna manera me siento responsable,
aunque se haya portado bastante mal conmigo, mi padre y mi madre.
Ella se ha ido alejando de nosotras y cuando murió mi padre no se preocupó nada por nuestra
situación, siempre éramos nosotras las que íbamos a verla y estábamos pendientes. Mi tío sí tiene
otros sobrinos, por parte de sus hermanos, así que interpretamos que prefería a esa parte de su
familia, aún así seguíamos visitándola y llamando.
Hace unos meses que la diagnosticaron diagnosticado demencia. Nosotras nos lo llevábamos
imaginando mucho tiempo y diciéndoselo a mí tío, que no estaba bien, que algo pasaba. Por fin, la
llevó al médico y efectivamente. Unos meses antes de este diagnóstico, ella vendió dos pisos que
tenía en la ciudad (que eran solo suyos, no del matrimonio) y otras propiedades del pueblo.
Además, los dos están jubilados. Por lo tanto, nosotras en ese sentido no estábamos
preocupadas: tienen liquidez más que de sobra para llevarla a una residencia o para tenerla en
casa con alguien que la cuide 24/7.
Sin embargo, cada vez que íbamos a visitarla la veíamos más descuidada. "¿Has pedido la ayuda
a la dependencia? ¿Por qué no contratas a alguien que venga a limpiar la casa y a cuidar y bañar
a la tía? ¿No crees que necesitas ayuda?" Y mi tío, como el garrulo que es siempre dice: no, no, si
está muy bien, yo me apaño.
Para aclarar y que no os penséis que él es un señor mayor e impedido, que sepáis que tiene 66
años, se acaba de jubilar, tiene 3 huertas y cuida un montón de animales, no ta en bici todos los
días, es decir, está activo y perfectamente puede hacerse cargo de una persona enferma.
Peeero…la manera en la que lo hace es más que deficiente. La casa está que da pena, pero pena,
no os podéis imaginar, cuando vamos hasta nos da cosa sentarnos. A mi tía la lleva sucia, con el
pelo grasiento hasta el extremo, con la ropa vieja y sucia…no me quiero ni imaginar lo que comen,
porque él no ha hecho un huevo frito en su vida. Esto nos duele, especialmente cuando mi tía ha
ido siempre como un pincel, cocinaba increíble, tenía la casa pulcra para comer sopa en cualquier
superficie, ha cuidado al gañán de mi tío toda la vida como si fuera un rey y ahora que le toca a
ella…
El resto de familia, primos y demás, los vecinos y conocidos hasta ahora han sido prudentes y no
nos decían nada, pero ya se atreven y nos dicen que no hay derecho a que esté así con lo que
ella ha sido y que si fuera al revés no estaría pasando esto. Nosotras estamos que nos morimos
de rabia, pero tampoco podemos hacer nada, su marido está vivo y capaz y tienen dinero de sobra
(no sé para qué lo estará usando, la verdad). Así que estamos dudando si llamar a los servicios
sociales y denunciar la situación o no…
