Buenos días, estoy conociendo a un chico desde hace unos meses. Me cae genial, hay conexión, tenemos buen rollo, nos reímos mucho y en general me siento bien a su lado. No somos exactamente iguales en todo pero eso nunca me ha parecido un problema. De hecho me gusta que cada uno tenga su mundo.
Pero hace poco tuvimos una conversación que me dejó bastante tocada. Estábamos hablando de las elecciones, del panorama político en general y me soltó, sin darle mayor importancia que él nunca ha votado. Que no le interesa, que le parece una pérdida de tiempo, que todos son iguales y que no cree en el sistema.
Y ahí me desmonté un poco. No porque me sorprenda que haya gente que piense así, sino porque no me lo esperaba de alguien con quien me estaba planteando algo serio. Yo no soy ninguna experta en política ni me paso el día debatiendo sobre ello pero para mí votar es un derecho y una responsabilidad. No porque piense que mi voto va a cambiar el mundo sino porque es una forma de posicionarme. De mostrar lo que me importa. De intentar aunque sea mínimamente inclinar la balanza hacia donde creo que hay más justicia o más humanidad.
Y yo no puedo con eso. Prefiero mil veces a alguien que vote totalmente distinto a mí pero que lo haga con conciencia y con argumentos que alguien que se queda en casa con la excusa de que nada sirve para nada.
No sé si esto es una tontería o si realmente es una señal de que no compartimos una base importante. Yo empiezo a pensar que a veces lo más difícil no es que piensen distinto… sino que no piensen en absoluto.
