Yo no estaba viendo, pero mi perro hizo algo que no debía, mi esposo le gritó, seguido de una mala palabra, y se escuchó una palmada ciertamente dada al perro con fuerza suficiente para sonar hasta donde yo estaba, pero que no lastimó al perro. Vivo con TEPT complejo diagnosticado, en gran medida derivado de la violencia física y emocional con la que fui criada, por lo que no apoyo ningún tipo de agresión a mis perros. Le recriminé a mi esposo y él alegó que como su intención no fue golpear al perro, no había sido un golpe, y que yo lo percibía así por mi contexto.
Mi esposo en general es una persona de alta inteligencia emocional y responsabilidad afectiva. Pero no es la primera situación de este tipo que nos lleva al mismo problema. Pienso que no está bien su forma de proceder, y mucho menos su respuesta, pienso que además de que SÍ agredió a nuestro perro, no consideró ese contexto que conoce perfectamente, y además lo usó en mi contra.
Solo quiero conocer otros puntos de vista.