Me considero una persona escéptica y racional. Intento buscar siempre las explicaciones más lógicas a los fenómenos aparentemente sobrenaturales. Sin embargo, me gusta mantener la mente abierta, porque he oído un montón de crónicas de personas que han vivido experiencias paranormales, algunas con patrones casi idénticos, y aunque generalmente pienso: «esto no puede ser, tiene que haber una explicación razonable», por otro lado, no puedo obviar que tantísimas personas no pueden estar inventándose estas historias.
Dándole vueltas a esto, yo no soy una excepción. He tenido varias vivencias llamémosle «extrañas». En un par de ocasiones sentir una presencia, una vez un sueño vívido muy reconfortante y varias veces pensamientos premonitorios que luego se han cumplido. No suelo hacer mucho caso de estos juegos de la mente (o de la naturaleza). Pero hay una experiencia en concreto que me ocurrió de niña, quizás tendría 8 o 9 años, y aún no he encontrado la explicación que me convenza.
Iba en el asiento trasero del todoterreno de un tío mío, él conducía, mi prima a mi lado y mi hermano en el asiento del copiloto. Estábamos en el pueblo, era verano, en medio de un monte de pinos, por pistas forestales, pasándolo en grande con el traqueteo de los baches. En un momento dado miro por mi ventanilla (lado izquierdo), y veo con una claridad meridiana una bola de fuego del tamaño de una sandía, color violeta, flotar en mitad de los pinos, a una distancia de unos 20 o 30 metros. La bola vuela, literalmente. No hay nadie alrededor. El color es precioso. Miro a mis acompañantes, a ver si alguien lo ha visto. Están todos ensimismados en sus pensamientos. No digo nada, no me creerían. El coche avanza, la bola queda atrás, me incorporo y giro la cabeza hacia la luna trasera, ya no está, se esfumó.
Con los años le he dado vueltas porque lo vi muy claro, era real. La descripción más similar que he encontrado es la de un «fuego fatuo». Es considerado un fenómeno natural. Dicen que fruto de los gases en descomposición que emanan de los cadáveres de animales se puede generar una especie de llama (por ejemplo el metano). A mí me pareció algo mágico. Hay numerosas referencias a estos fuegos en la mitología de muchas culturas por todo mundo. Aún sigo fascinada con aquella visión. Nunca más he vivido algo similar.
Os animo a que compartáis por aquí alguna experiencia parecida o que os abráis a contar algo que nunca le diriais a nadie por si os tachan de loc@s.
Gracias por leerme!!
