Os leo mucho y me he animado a escribir.
En mi casa nunca hemos sido religiosos. Somos ateos desde siempre no hemos bautizado a nuestra hija ni hemos ido a misa (excepto bodas y funerales), celebramos la navidad y eso pero vaya, nada más. Ni mi pareja ni yo creemos y es algo que teníamos muy claro incluso antes de tener hijos.
Mi hija tiene 8 años y desde hace unos meses no para de pedirnos que quiere hacer la comunión.
Nos dice que todas sus amigas la hace que tienen catequesis y que hablan del vestido, de la fiesta, de los regalos… y que ella quiere vivir eso también. Que le hace mucha ilusión vestirse de blanco, tener su día, su fiesta, sus fotos con sus amigas, sus tiktoks…
No nos habla de fe. Ella no pide hacer la comunión porque crea en Dios o en la iglesia. Lo pide porque ve que es lo normal entre su grupo de amigas (que anda que hemos ido a tener suerte con la de críos que hay ahora que no la hacen). Dos de sus mejores amigas van a catequesis juntas, y ella se empieza a sentir como que se pierde cosas.
Y ahí es donde se me remueve todo por dentro.
Por un lado entiendo perfectamente que para ella es algo puramente social y que a esa edad ya empieza a preocuparte el encajar.
Pero por otro lado me siento incómoda con la idea de participar en algo que no representa nada para nosotros. Además no lo niego me da apuro que parezca que lo hacemos por el banquete y los regalos.
No es que me preocupe mucho lo que digan los demás pero sí me hace sentir rara esta situación.
Hemos hablado con ella, le hemos explicado por qué nosotros nunca hemos hecho estas cosas, que si quiere celebrar algo especial lo podemos hacer de otra manera con otra fiesta pero ella lo que quiere es hacer lo mismo que hacen todas. Ni más ni menos.
Mi marido es un poco más lo que diga la niña, y me dice que igual que no le imponemos la religión que tampoco se la podemos prohibir. Que ella experimente lo que hay que conozca, que se lleve la fiesta y luego ya decidirá si se confirma o lo que sea cuando sea más madura.
Sé que habrá gente que piense que no es para tanto pero a mí me cuesta mucho verlo así. Me pesa la coherencia, me pesa la educación que le estamos dando… y también me pesa verla ilusionada y sentir que igual la estoy privando de algo importante para ella en este momento.
En fin esta es mi chapa
