Hace dos semanas teníamos la típica comida familiar de domingo. Yo no tenía ganas de ir. Había tenido una semana horrible estaba cansada, agobiada, con mil cosas en la cabeza… y pensé: ya habrá más comidas, ya veré a la abuela otro día. Así que mandé un mensaje diciendo que me encontraba fatal que me dolía la cabeza y el estómago. Mi madre me dijo que me cuidara que no pasaba nada que la abuela preguntó por mí y que le daba pena no verme pero que ya me vería otro día.
Ese otro día nunca llegó.
Dos días después mi abuela falleció. Un infarto mientras dormía. Y yo no dejo de pensar en esa comida. En lo poco que me costaba haber ido, en lo que me habría gustado abrazarla una vez más, o simplemente haberla escuchado hablar de las mismas historias de siempre.
No me lo voy a perdonar en la vida. Es como si el universo me hubiera dado una última oportunidad de verla y yo la rechacé por pura pereza, por ponerme por delante. Me siento una egoísta y encima no se lo puedo contar a nadie porque nadie sabe que mentí. Todos creen que de verdad estaba enferma.
Gracias por leerme. Solo necesitaba soltar esto en algún sitio donde no me juzgaran.
