Quizás el problema está en plantearse el sexo como un acto con una meta final que sería el orgasmo compartido. Me parece que os auto presionais muchísimo, especialmente tu chico. Para algunos hombres, si nosotras no tenemos un orgasmo, ese encuentro sexual es un fracaso, y si lo tenemos pero no en el momento o de la forma en la que ellos creen que lo deberíamos tener, se sienten torpes y poco hábiles.
Hacer el amor es mucho más sencillo. Es una forma de comunicarse sin palabras (o con ellas) es divertirse, es placer, es jugar, es excitarse y/o relajarse…con CERO presiones, cero exigencias, y aún menos si es en pareja, entre dos personas que se aman y que van a tener mil momentos distintos para experimentar y evolucionar en la cama (o en dónde sea…)
Mi consejo es que tengaís una charla para hacer un RESET y empezar de nuevo, pactando que el objetivo al echar un polvo es el camino, no la meta. Es disfrutar de cada instante, con cosas que os gusten a los dos (nada de sexo oral por consuelo. Nada que te irrite …) pactando que a partir de YA el orgasmo es lo de menos. No es la meta. No impòrta quien se corra y quien no, ni en que momento. La meta es el camino en si mismo. Echadle creatividad. El orgasmo será un efecto «secundario» del placer.
Romped esa asociación de: Orgasmo = Éxito, No-orgasmo = Fracaso