¡Hola a todos!
Hace unas semanas, publiqué un post ilusionadísima diciendo que me iba a Sevilla a conocer a un chico con el que tenía muy buena conexión por Internet. Podréis adivinar, a partir del título, que las cosas no fueron nada bien. Antes de irme, durante esa semana, estaba llena de malos presentimientos: mi intuición me decía que no fuera, así que, aprovechando que mi padre quería visitar a un amigo que vive allí, le regalé un billete para que se viniera conmigo. Él aceptó sin problemas, y ambos nos quedamos mucho más tranquilos.
Llegamos el viernes, 16 de febrero. La noche anterior, él me había llamado por teléfono y hablamos durante unas dos horas. Incluso lloró, diciéndome que había tenido una semana difícil (supuestamente, lo habían despedido, y estaba con 39º de fiebre) y que sentía no haberme prestado la atención que merecía. Le dije que no pasaba nada, que nos veríamos el domingo para que él pudiera recuperarse, y que el resto del finde lo pasaría con mi padre y su amigo, que nos quería hacer de guía turístico. El caso es que, durante el viernes y el sábado, aunque él y yo no hablamos mucho, la cosa no era rara: me dijo una vez que estaba nervioso por vernos, concretamos una hora y un lugar (las 17.00 del domingo, frente a unos cines), y el sábado por la noche nos despedimos con un «te quiero», como siempre.
Os voy a reproducir, casi literalmente, la conversación del domingo por Whatsapp:
YO.—No sé nada de ti hoy, ¿cómo te encuentras? ¿Tienes ganas de quedar? ¡Yo sí, estoy nerviosa! A ver si vas a venir y te va a dar una pájara, jajajajaja.
ÉL.— Se hará lo que se pueda. Estoy más o menos…
YO.—¿Seguro? No te veo muy convencido…Si es mucho esfuerzo, no quedamos y ya está.
No supe nada más. Eran las 14.00. A las 16.30 lo llamé como cinco o seis veces, y no me lo cogió. Le volví a escribir y le puse «no tengo noticias ni nada, no te puedo contactar, si andas ocupado, o te encuentras mal, dímelo y no quedamos». Bueno, mi padre dijo que esperásemos sentados tomando algo, frente a los cines. Cuando llegó la hora, y me acerqué a mirar si había alguien, él no apareció. A las 17.30, le escribí un mensaje y le dije que nos habíamos ido porque no le había visto aparecer.
A las 18.30, abrí el whatsapp para mirar un mensaje de mi hermana, y vi que él me había leído, pero no podía ver su foto de perfil. Tampoco le llegaban mis mensajes nuevos. Me había bloqueado.
¿Qué coño ha pasado? Me siento como una imbécil. Y, encima, llegué a pensar que había sido culpa mía. Le mandé un SMS diciéndole que se cuidara, y que sentía si había hecho algo mal, que me diera alguna explicación. No debería haberlo hecho, pero lo hice. Hoy me meto al Instagram, para agregar a una amiga de la universidad que tengo en Contactos, y vi que él tiene Instagram (y me había dicho que no, que no le gustaban las redes sociales. De hecho, cada vez que me metía en Contactos cuando hablábamos, él no aparecía como que tenía cuenta de IG). También se ha conectado al foro de rol donde solíamos divertirnos.
¿Qué mierdas pasa, chicos? Solo puedo decir ¿QUÉ MIERDA? xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD