Os leo hace mucho tiempo y me divierto y entretengo mucho leyendo vuestras historietas. Hoy me he levantado inspirada y os voy a contar la mía.
Y aunque sé que me vais a poner a parir porque parece que aquí solo comenta la gente moralmente perfecta y sin fallos, también estoy segura de que habrá gente que se identifique conmigo.
Yo tenía unos 18 años, y conocí a un hombre de 37. Era espectacular, entrenador personal con un cuerpo perfectamente definido pero nada exagerado y con unos ojos azules que te atrapaban. El hombre más atractivo que yo había conocido, tengo claro que nos atraía a las de 20, pero también a las de 30,40,50 y podríamos seguir subiendo.
Además era educado y majo a más no poder.
Le conocí una noche, él habia sido profesor de una amiga mía, se saludaron, nos presentó y estuvimos un ratito juntos.
A los pocos días me apareció su perfil en un app de ligar, dudé por la diferencia de edad, pero al final le di al corazoncito, total, ¿Qué podía perder?
En seguida me apreció match y yo flipé.
Cabe destacar que yo siempre he sido algo gordita, siempre he ligado bastante pero no soy nada espectacular.
Empezamos a hablar y no recuerdo muy bien cómo ni cuándo quedamos. Lo que sí recuerdo es que ese mismo día ya dimos rienda suelta a nuestra pasión, por lo visto esa atracción fué mutua.
Al tiempo me enteré de que estaba casado, me enfadé no porque lo estuviera, sino por mentirme, por no darme la oportunidad de decidir si quería seguir con aquello o no. Y ya cuando me dijo que también tenía dos hijos decidí desaparecer del todo.
Pero nos reencontramos al poco, y lo que provocaba ese señor en mí no era normal, la situación no salía de mi cabeza, lo pensé y repensé. Y tomé la decisión de disfrutar de él, lo nuestro sólo era sexo, yo jamás pondría en riesgo su vida y tampoco nunca querría nada más que eso con él… ¡pero es que vaya sexo! A partir de ese momento todo fué discreción y lujuria. Y os prometo que fué de las mejores épocas de mi vida, época que me enseñó dos cosas:
Que jamás iba a confiar en los hombres, y la segunda que solo hay una vida y hay que disfrutarla al máximo.
Os contaría muchos más detalles pero esto se haría eterno, cumplimos muchas de nuestras fantasías.
Esa relación terminó a los dos años, cuando yo empecé una relación y terminé lo que teníamos. Él lo aceptó con la mayor compresión del mundo y nos agradecimos los momentos vividos.
Hoy tengo 30 años, estoy casada y soy feliz.
Hace unos meses nos encontramos en un pub y aluciné como seguía esa llama encendida, tuve unas ganas inmensas de saber de él así que lo busqué en redes y le agregué. ¿Adivinad quién seguía igual de atractivo que siempre aún con el pelo más blanco? ¿Adivinad a quién le hizo una ilusión tremenda que volviéramos a hablar? Adivinad lo rápido que nuestras conversaciones fueron subidas de tono.
Volví a pensar y repensar, y sí, lo hice. Lo vi. Quedamos. Y parecía que no había pasado ni un solo día.
Y eso que esto sólo es atracción sexual, no quiero imaginar la gente que cuenta estas historias incluyendo sentimientos.
Así que hoy, 12 años después, repetimos historia, estando los dos en igualdad de condiciones.
¡¡¡Dejad de juzgar y disfrutad un poquito de la vida!!! Cada quién hace con su vida lo que quiere. No necesitamos lecciones de moral.
