Ahora mismo estoy en un momento de encontrarme conmigo misma, de descubrirme y de probar cosas nuevas.
Hace unos meses me cree una cuenta en el famoso Tinder para conocer a otras chicas y aunque al principio me costó abrir la mente, conocí a una chica que dió en el clavo. Nos pasábamos los días hablando y los temas no se terminaban, y aunque no soy una persona que se abre con facilidad, pensé que dar mi número de teléfono iba a merecer la pena.
Y así fue durante un tiempo, cada vez me encontraba más agusto con ella y accedía a situaciones que nunca antes me había imaginado compartir, aunque formasen parte de lo cotidiano: unos audios, mandar fotos, videollamadas, etc. según iban pasando los días y a pesar de que cada una vivíamos en una punta de España, me apetecía conocerla.
Lo cierto y triste es, que un día, sin saber cómo ni qué pasó, me dejó de hablar, sin ninguna explicación. Y duele, duele que con la primera persona que me sentía realmente yo, desapareciera de mi vida sin saber porqué.