Llevo unos días viendo vídeos de influencers o gente popular en redes sociales burlándose de mujeres gordas que han decidido acudir a fármacos como Wegovy o Mounjaro. Ellas lo llaman Ozempic, que ya es un primer indicio de que muy informadas no están, porque Ozempic se receta sobre todo a personas diabéticas. Pero bueno, ese es otro tema.
Lo que me da muchísima rabia es que justo acabo de ver el vídeo de una chica que decía básicamente que somos todas unas hipócritas. Que lo único que queríamos era ser delgadas. Que el body positive fue todo mentira. Que lo que siempre hemos querido todas las gordas que defendíamos el body positive era adelgazar.
Y una sarta de gilipolleces que no voy a reproducir porque bastante tengo ya.
El caso es que me da rabia porque este tipo de chicas, igual que otras que he visto con discursos parecidos, son gordas, sí. Pero gordas de 80 kilos, de 85 kilos. De esas personas que siempre han estado gordas o que oscilan cinco kilos arriba, cinco kilos abajo, haciendo una vida relativamente normal.
Si les apetece una ensalada, se comen una ensalada. Si les apetece un donut, se comen un donut. Se beben sus cervezas el fin de semana y siguen manteniéndose dentro de un sobrepeso o una obesidad ligera. Y lo sé porque lo publican ellas mismas. No porque me lo invente. Y porque también tengo amigas así.
Entonces hablan desde su perspectiva de gordas que comen, disfrutan de la vida y ya está.
Pero me da mucha rabia porque esa no es la realidad de todas.
Yo hablo por mí, igual que ellas hablan desde la suya. Yo hablo de las gordas que si no vivimos permanentemente a dieta no pesamos 80 o 90 kilos. Pesamos 150. Pesamos 180. Porque nuestra tendencia es a la obesidad mórbida. Porque llevamos toda la vida a dieta. Porque si no recurrimos a un fármaco, nos podemos morir de la obesidad que tenemos.
Y entonces claro, qué guay todo. Qué moderno. Qué cool. Qué divertido reírse de mujeres gordas que recurren a fármacos “para estar delgadas”.
No tía. Para estar delgada no.
Para no morirme.
Para poder vivir como una persona normal.
Para que si gracias a un fármaco puedo mantenerme en un peso más saludable, aunque no sean 60 kilos, aunque para mí sean 80, aunque otra persona me seguiría considerando gorda, pues por supuesto que lo voy a hacer.
Y me da mucho por culo que se hable de esto desde el privilegio de mirarse solo el ombligo. Porque a lo mejor tú estás sana dentro de lo tuyo. A lo mejor tu obesidad no te impide vivir. Pero ¿y si mi obesidad sí me está haciendo enfermar? ¿Y si yo necesito recurrir a una medicación para poder estar bien?
Es que tú ahí también eres parte del problema.
Porque en el fondo estás juzgando que otras mujeres hagan lo que necesitan para ser felices o para estar sanas.
Me da muchísimo asco que nos juzguemos entre nosotras. Si tú quieres seguir gorda, oye, estupendo. De verdad. Pero si otra quiere estar más delgada, si otra ha querido estarlo siempre y no ha podido, y gracias a una medicación puede conseguirlo, ¿a ti qué cojones te importa?
A lo mejor antes apoyaba el body positive porque era la única forma de levantarse por las mañanas sin ganas de morirse. Yo qué sé. No ha sido mi caso, pero a lo mejor sí ha sido el de otra chica. A lo mejor el body positive le ayudó a seguir adelante.
Y a lo mejor en el fondo siempre quiso ser delgada.
¿Y qué?
¿Y qué pasa?
Con todo lo que nos meten por todas partes sobre cómo debemos ser y cómo debemos pesar, ¿también vamos a cargar contra ellas? ¿También vamos a ridiculizar a mujeres que bastante han tenido ya?
¿Por qué no nos metemos con lo que verdaderamente importa?
Porque al final, con estos discursos, sois parte del puto problema.