Llevo tiempo queriendo separarme de mi marido. Sé que me ha sido infiel lo sé desde hace tiempo y por desgracia hay muchas más cosas que prefiero no contar aquí.
El caso es que aunque mucha gente desde fuera pensaría ¿y por qué no lo dejas ya?, hay temas muy personales que me lo han impedido hasta ahora. No voy a entrar en detalles, pero os aseguro que no ha sido por falta de ganas o de valor. Aun así, lo tengo claro: me voy a separar, lo voy a hacer.
Pero lo que me ha pasado últimamente ha sido demasiado.
Mi marido es consumidor habitual de prostitución y no me preguntéis cómo, pero esto ha llegado al instituto de mi hijo. Supongo que en una ciudad pequeña todo se acaba sabiendo y más si hay gente con ganas de hacer daño.
Mi hijo que tiene 15 años, está destrozado.
Desde hace unas semanas le han empezado a llamar «mini Ábalos» por lo que ha salido en las noticias.
Él no entiende nada. Bueno sí lo entiende, pero no puede asumirlo emocionalmente. Dice que le da asco, que le da vergüenza que su padre sea así. No le habla. Está lleno de rabia, de tristeza, de impotencia.
Y yo no sé cómo consolarlo. Me siento responsable.
Estoy intentando ser fuerte, hacer de madre y de apoyo, pero también estoy rota por dentro. Me siento juzgada, me siento sola y me siento culpable por no haberme ido antes.
No quiero que esto nos destruya.
No quiero que mi hijo arrastre esto como una mochila que no le corresponde.
Y tampoco quiero que mi dolor se coma mi vida, porque estoy segura de que merezco otra cosa.
Solo quería desahogarme.
Gracias por leer.
