Sois unas pesadas.
Toda la vida ha habido distinciones entre hijos y entre nietos, y los no preferidos no nos hemos muertos.
Me ha dado igual toda la vida ver los feos que nos hacían a mí y a mis 8 primos y lo mucho que adoran a los otros dos, que son hijos de su única hija. ¿Hace que los quiera menos? No. ¿He pasado carencias? No. ¿Los otros dos los tratan bien? Tampoco. Pero es que me da igual, son mis abuelos, son los que tengo, no me han pegado, no me han gritado, no me han dicho que no a nada jugando en su casa. No he necesitado llamadas telefónicas ni tampoco regalos, pero sí esa sonrisa al verme y ese «vente que te hago de comer que estás en los huesos».
Pero toda mi vida crecí oyendo a mi madre «pero es que no ves para ti ni y para los otros sí, desde muy pequeñita.
Mi abuela materna también le compró un coche a mi prima, le compraba ropa y siempre le daban más dinero. Pero a mí nunca me importó.
Cada situación viene como viene y ya, mientras solo sean cosas materiales da igual, lo importantes es que reciban a los niños con una sonrisa en la cara, aunque sean 5 minutos y luego se cansen, qué más da. Necesitar conflicto constantemente no es síntoma de buena salud mental, así que por favor, no le peguéis vuestros rollos a vuestros hijos.
