Escribo este post desde el autobús cabreadísima con la vida. Voy de camino al aeropuerto y he tenido que caminar 15 minutos hasta la parada a 42° con una mochila petada de cosas y una maleta trolley hasta arriba. El tema es que la mitad de las cosas no son para mí. Son para mis amigas que me las encargan porque la mayoría de tiendas chulas no sirven a Canarias.
Yo siempre intento ayudarlas en lo que puedo cuando voy a casa, pero es que empiezo a estar cansada. No puedo llegar yo así, que me iba a dar un jamacuco solo para que ellas tengan cosas que de otra forma no pueden tener.
Encima en el último momento no me cabía todo y he tenido que renunciar a llevarme un par de cosas mías, que luego seguro que echaré en falta.
A la vuelta vendré súper ligera, pero ahora mismo me estoy acordando de todas ellas.
