Vengo aquí a contar la peor experiencia de mi vida, el peor polvo hasta la historia, señores, y lo peor es que venía de alguien que me había estado comiendo la oreja meses para que nos acostásemos y, cuando por fin me convence, me doy cuenta de que tendría que haber hecho caso a mi intuición, porque menuda basura.
Conozco a un chico más bien de aspecto chulillo y viceverso hace varios meses, que, sin motivo aparente, se obsesiona conmigo y con tener algo conmigo. Yo le voy dando largas, largas y largas, porque nunca me han gustado los que van de ese palo y menos aún los que son creídos y se piensan que son dioses en la cama y que con ningún hombre vamos a saber lo que es disfrutar a menos que estemos con ellos, y que cualquier otro que haya estado a nuestro lado es un pringao.
De verdad que eso me repugna, pero una noche me pilló en un renuncio, estaba baja de defensas y, tras miles de negativas por mi parte, le dije de quedar para tomar algo y pasó lo que tenía que pasar.
Pero vamos, desastroso… ¿Sabéis lo que es un conejo con las pilas recién puestas? Pues eso: coge el notas y lo primero que hace, en vez de bajar al pilón como todo macho que se precie, es tumbarme en la cama, hacer como que me coge del cuello en plan erótico, abrirme las piernas y ponerse a hacer el misionero durante creo que fueron…diez minutos. Sí, señores: diez minutos ahí, sin yo poder moverme ni cambiar de postura pese a que se lo dije varias veces, pero el tío decía que estaba súper cachondo y que, por favor, que continuásemos así.
Yo ya estaba amargada, así que le dije, por favor, que me iba a quitar, y él, de muy mala forma, me preguntó que si no estaba disfrutando. Le dije que prefería cambiar de postura porque en esta se me cansaban un poco las piernas, así que decidí ponerme arriba y, Dios santo, es de los que no se mueven, que solamente te mueves tú estando encima. Y yo no sé vosotras, pero en mi caso, si el chico no me acompaña con los movimientos arriba, yo no siento absolutamente nada.
Total, que me bajo cansadísima y me pongo a tocarme para, por lo menos, sentir algo, en lo que él me quita la mano y me empieza a tocar de una manera que parecía que estaba tocando una guitarra con las cuerdas oxidadas y, de golpe y porrazo, me coge la cabeza para dirigírmela a su pito para que se lo chupe, algo a lo que evidentemente me negué porque él no había bajado y yo no tenía por qué hacerlo, encima de lo mal que me lo estaba pasando.
Pues el tío ya me miró con mala cara, empezó a tocarse él y se corrió delante mía, yo mirando…
Luego el notas tiene la poca vergüenza de decir que ha sido un polvazo y que, cuando quiera repetir, que solamente tengo que llamarle.
Le dije que, por favor, se fuera de mi casa, que quería dormir sola, porque es que encima se quería quedar a dormir, y también me miró mal por ese motivo.
De verdad, chicos, algunos tenéis demasiada autoestima y os preocupáis muy poco por el placer femenino. Aunque sea un polvo de una noche, por favor, tratad de que sea memorable o al menos, normal, no pedimos más. Gracias.
