Buenas a todas
he venido flechada aquí porque os juro que estoy por dejarlo ahora mismo.
Estaba ordenando el mueble de la entrada y me encuentro el ticket de lo que me ha comprado mi novio para el viernes y es una báscula inteligente de esas que te miden la grasa y los músculos.
Y lo peor es que la culpa es mía porque hace un mes le dije que estaría bien tener una en casa para controlarnos un poco y el tío se lo ha tomado literal para el día de los enamorados. Pero en qué momento se te ocurre que una báscula es un regalo romántico? 55 pavos se ha gastado en el cacharro cuando yo lo que quería era un detalle de los de toda la vida no algo que me recuerde que me sobran tres kilos cada vez que me levante.
Es que me veo el viernes abriendo el paquete con toda la ilusión y encontrándome eso y me va a dar un parraque allí mismo. Ahora no sé si hacerme la sorprendida y darle las gracias por ser tan «atento» o decirle que es un romántico de mierda. De verdad que no habléis nunca de cosas de la casa antes de febrero porque estos tíos no pillan una indirecta ni aunque les atropelle un camión.
