Bueno, ya tenemos nuevo dramón en casa. Siempre me quejo de que la mayoría de las tareas recaen en mí y mi marido insiste en que no es verdad. Yo sé que de verdad cree que hace tanto como yo en cuanto a las tareas del hogar se refiere, pero nada más lejos que la realidad. Así que la última vez que volvió a decírmelo, ni corta ni perezosa, aproveché un rato a solas por la noche para hacer una lista de todas las cosas que hacía yo y otra de todas las que hacía él.
Al día siguiente, mientras comíamos al mediodía con los niños, saqué esa lista y las mostré para que vieran, que yo tengo razón y que deberían echarme una mano.
Mi marido se ha pillado un cabreo monumental y ahora no me habla.
Según él es porque le he ridiculizado delante de los niños y para no humillarme, no quería hablar de que él gana más dinero que yo porque trabaja más. Sinceramente creo que lo que le ocurre es que se ha dado cuenta de que tengo razón y se ha quedado sin argumentos por eso ahora prefiere ignorarme.
No sé si me he pasado y si estaba fuera de lugar lo que hice, pero era lo único que se me ocurrió para tratar de demostrar la realidad y de sentirme comprendida, aunque el tiro me ha salido por la culata y ahora estoy peor que nunca.
