Historia de cómo tener miedo, asco y rechazo a los hombres con 28 años…
Me duele. Me duele el esfuerzo diario por intentar confiar y ver la parte bonita de los hombres, como puedo ver la de las mujeres. Me duele porque pongo mucho empeño en creer en ellos después de haber sobrevivido a situaciones de abuso psicológico, emocional, verbal y sexual que me han supuesto muchas sesiones de terapia.
Parece que estás mejor, más segura, más confiada, con nuevas herramientas integradas y te relajas. Y te pillan con las defensas bajas y de nuevo te dañan. ¿Por qué nos vemos presionadas a tener alertas activas constantemente? ¿Por qué siento que estamos en una guerra en la que tenemos que defendernos continuamente?
Estoy agotada, chavales. Sé que no todos vais por esas sendas, pero de verdad que estoy exhausta porque ya sea de forma consciente o inconsciente siempre hay algo de lo que protegerse… Y no estoy hablando de nimiedades.
Estoy hablando de no aceptar los límites expresados abiertamente, de no aceptarlos mediante manipulación, con palabras reconfortantes y acto seguido, sin casi posibilidad de reaccionar ni pensar, comportamientos que desequilibran, y de, tras ello, llegar al punto de abuso de poder y privilegios situando a tu persona en un lugar vulnerable.
Que te quede claro, hombre arraigado en el machismo: la bisexualidad de una mujer no es un fetiche para tus putas fantasías sexuales, NUESTRO cuerpo no es tu puto trofeo ante otros tíos, NUESTRO cuerpo no se usa a vuestro antojo, NUESTRO cuerpo no debe ser bajo tu imagen y semejanza, NUESTRO cuerpo no es tu puto contenedor de lefa, NUESTRO cuerpo es el hogar de todo lo que somos, NUESTRO CUERPO ES NUESTRO, y lo protegeré como lo que más, estad seguros de ello. Pero es vuestra puta responsabilidad mostrar un mínimo de respeto, ternura, cuidado y confianza hasta para un polvo de mierda. No es sostenible que todo dependa de nuestras alertas, defensas y herramientas, porque es tremendamente egoísta, injusto, desigual y, sobre todo, violento.
Y sí, todas las personas llevamos nuestras propias heridas que nos han hecho más funcionales o menos, pero me la sopla por completo. Creo firmemente que debemos ser por ambas partes facilitadorxs ante las vulnerabilidades y fantasmas, que por mucho que la responsabilidad de trabajarlas y sanarlas son de unx mismx, unx siempre puede allanar un poco el camino, ostias. Sensibilidad, simplemente un mínimo de sensibilidad humana.
Que no hemos venido al mundo para satisfacer vuestras idealizaciones, proyecciones y expectativas, coño.
Basta ya…