Hola chicas!
Empezaré con un clásico: siempre os leo pero esta es la primera vez que escribo! Sed pacientes con mi relato porfa, porque llevo encima unos meses muy duros de reflexión acerca de lo que hacer con mi vida…
Os pongo en contexto: tengo 36 años y llevo con mi pareja (38) 5 años de novios y 2 de casados. Nuestra relación es ante todo es muy cómoda y fluida: nos llevamos muy bien de carácter, se nos da bien la convivencia y en general estamos muy bien. Es una relación sana en la que no hay grandes movidas o dramas… y aquí viene mi problema, que creo que lleva gestándose mucho tiempo en mi interior.
Nuestras grandes diferencias en la relación son en torno a dos temas recurrentes:
Interes sexual: la falta de interés sexual de mi pareja (parecemos compañeros de piso con sexo muy ocasional… 1 a la semana como mucho), y yo soy mucho más activa y sexual, lo que hace que de un tiempo a esta parte me sienta aburrida en pensar en el sexo con el
Proactividad: yo siempre he sido una persona muy cañera a todos los niveles (estudios, carrera laboral, hitos personales), y el es más de los que se dejan llevar. No es especialmente vago, pero simplemente no le nace hacer nada a no ser que se lo digas. Por ejemplo, cuando nos conocimos el trabajaba a tiempo parcial para no estresarse, porque no sentía la necesidad de independizarse o hacer su vida (le conocí con 31 años), y cuando le empecé a motivar para que buscara algo mejor (echando yo los CVs y buscando en infojobs), al final consiguió un trabajo de 40h indefinido al que va sin rechistar… pero le tengo yo que apañar la vida y ponérselo en bandeja. Otro ejemplo: el quería tener perro pero nunca hacía nada para conseguirlo de verdad, hasta que no llegue yo con un perrito de adopción, no tuvimos perro. Ahora el está encantado con nuestro chucho, pero yo siempre tengo que llevar la carga de la decisión en todo (y es agotador)
Estas dos cosas no son tampoco problemas brutales, y podría aguantar con ello perfectamente toda la vida, pero ahora viene nuestro PROBLEMA en mayúsculas.

Hace más de un año, “decidimos” empezar a buscar un bebé. Lo pongo entre comillas porque la dinámica fue la de siempre, yo se lo dije y el “acató”, aunque sin especial entusiasmo. Yo pensaba que la frecuencia de sexo aumentaría como mínimo… pero ni eso. Había meses que ni lo hacíamos, así que imposible quedarse embarazada. El lo achacaba al “estrés”, aunque su trabajo es de ir las horas que toca y ni un minuto más, muy tranquilo…. pero bueno, el caso es que después de tantos negativos y disgustos por mi parte, decidimos ir al ginecólogo, y nos dieron la peor noticia que nos podían dar: no podríamos quedarnos embarazados de forma natural, por lo que nuestra única opción sería ir por fecundación in vitro.
Ahora claro, el camino se ha complicado, y yo me veo sola… no tengo la sensación de que quiera hijos de verdad, y cuando le pregunto abiertamente me dice que claro que si porque no quiere estar solo con 80 años y arrepentirse… pero que ahora mismo le da pereza pensar en todo el rollo de la in vitro, porque ya no es algo natural. Es decir, no le veo para nada motivado con tener un bebé hoy por hoy…. y hoy por hoy es ya prioritario, porque el tiene 38 y yo 36, no somos unos jovencitos.
A él le da palo la in vitro y pasar por este proceso en el que el único esfuerzo que se le pide es que se deje pinchar un testiculo para la extracción y creo que me voy a sentir aún más sola, porque lo “gordo” del proceso me lo voy a comer yo. No solo la parte física (que ya de por si en las mujeres es mucho más Largo y duro cuando sumamos luego el embarazo y sus posibles riesgos para mujeres de más de 35 años) si no también la parte emocional… no quiero pasar por esto sin que mi marido esté completamente “entregado a la causa” y no simplemente arrastrado porque ahora lo que toca es tener un hijo…
A todo esto, le teníamos que sumar más drama, que llegó de forma inesperada hace un par de meses. Me encontré con mi ex por la calle de total casualidad un día que fui al pueblo, y nos quedamos un rato largo hablando de buen rollo. Nos actualizamos un poco las vidas y le conte por lo que estaba pasando (infertilidad), ya que tenemos una muy buena relación cordial (aunque no nos vemos con tanta frecuencia como nos gustaría porque el vive en el pueblo y yo en la ciudad)… y me dijo algo que se me quedó grabado a fuego: si yo estuviera en la piel de tu marido, iría a muerte con ello y haría todo lo que estuviera en mi mano para tener ese bebé. Intentaría la in vitro, pero si no funcionara, me daría igual gastarme mis ahorros o vender mi moto para tenerlo por vientre de alquiler en otro país… y si eso no fuera posible empezaría un proceso de adopción, porque se cuanto quieres tener un hijo y me mata verte así. Cuando salíamos juntos siempre me decías lo mucho que querías ser madre, y entiendo porqué te está resultando tan difícil esta situación.
Que me dijera eso mi ex, hizo que me echara a llorar ahí mismo. No tanto porque una persona con la que ya hace tanto que no tenía contacto hubiera verbalizado tan bien lo que necesitaba, si no porque ahí me di cuenta que eso mismo es lo que me hubiera gustado escuchar de labios de mi marido.
Ahora no hago más que pensar en esa conversación que tuve con el. No es que me esté planteando en absoluto volver con esta persona, pero me he dado cuenta de que me siento completamente desconectada a nivel emocional de mi marido. Un quasi-desconocido (aunque fuera muy querido en el pasado), había dado justo en el clavo en cuestión de minutos, mientras que mi marido me da largas con los hijos y si le presiono, me pregunta que quiero hacer (volcando en mi la decisión unilateral)… por lo que ahora me pregunto, de verdad quiero tener un hijo con el?
Un hijo claro que quiero tenerlo… pero, y si me siento aliviada de no haberlo tenido todavía con el? Y si debo divorciarme y tenerlo yo sola?
No se, me siento muy confundida ahora… perdón por el tocho, espero que no haya sido muy complicado de leer y de seguir!
Un abrazo fuerte weloversizers