Buenas tardes.
Me gustaría contaros algo que me tiene bastante cansadita.
Acabo de empezar una relación; llevamos apenas unos meses conociéndonos, y este es un tiempo en el que suelo detenerme mucho a observar los comportamientos de la otra persona para detectar posibles banderas rojas que me hagan no querer seguir adelante.
Creo que esta es una de ellas. El chico con el que estoy saliendo es majísimo: encantador, genial en la cama, con planes de futuro e ideas claras… pero hay un pequeño problema: jamás me hace Bizum.
Tal como lo leéis. Cuando vamos a comprar, a tomar algo o a cualquier sitio en el que tengamos que pagar a medias, él nunca lleva dinero encima y siempre me dice: “Luego te hago Bizum”. Un Bizum que, por supuesto, nunca llega.
Al principio lo dejaba pasar y lo achacaba a su mala memoria. Siempre me ha dado mucho palo discutir por dinero o pedir lo que me corresponde, aunque sepa que es mío. Me da muchísimo corte tener que recordarle a alguien que me pague lo que me debe, ya que yo soy todo lo contrario.
Pero llegó un día en el que me cansé. Cuando salimos de un restaurante —y de nuevo había pagado yo— le dije, por favor, que no fuese moroso.
Me hizo el ingreso, pero se enfadó muchísimo conmigo. Me dijo que vaya tela, que tenía que pensarse las cosas, porque “¿a dónde iba con alguien que miraba con lupa el dinero?”.
¿Perdona?
La verdad es que me sentí fatal y me enfadé mucho con él. Fue entonces cuando abrí la caja de Pandora y me sinceré sobre todo lo que me venía molestando desde hacía tiempo.
Parece que se dio cuenta y me pidió perdón, pero yo ya me quedé con el resquemor. Sinceramente, no sé si es mejor dejarlo ahora, que llevamos poco tiempo, o darle una oportunidad… porque no tengo muy claro si los gorrones cambian.
¿Os ha pasado algo parecido alguna vez? ¿Qué hicisteis vosotros?
Un beso a todos y muchas gracias por leerme.
